Alejandro Bodart: “La izquierda no mueve sus posiciones por oportunismo electoral”

Recientemente lanzado como candidato a presidente, el legislador porteño Alejando Bodart le adelanta a Pura Ciudad qué propone en caso de llegar al sillón de Rivadavia. También dice qué destaca de la gestión del macrismo en Buenos Aires y del kirchnerismo en el país, al tiempo que abre el espacio a otras expresiones de la izquierda a la cual le augura una muy buena performance en las próximas elecciones del 2015

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Por Daniel Gaguine
@gaguinedaniel

-Alejandro, ¿Vas a ser candidato a presidente?
-¡Ya lo soy! (Risas). En realidad, hicimos un congreso y estuvimos discutiendo varias opciones. Los compañeros creyeron que la mejor opción era una fórmula en la que yo vaya como candidato a presidente y Vilma Ripoll, como vice. Son precandidaturas en realidad ya que falta mucho para la campaña electoral. La verdad, nuestra intención es que se una el espacio, las distintas corrientes de la izquierda política y social. Que pudiéramos ir todos juntos a una interna. Creemos que hay una oportunidad muy importante en el país para la izquierda. Si realmente lográramos las distintas expresiones ir juntas, podríamos empezar un camino que en algún momento nos ponga cerca de ser una opción de gobierno. Hay mucha gente desilusionada con “lo viejo” que busca algo nuevo.

-De acuerdo a los últimos resultados electorales, es posible una opción de izquierda a todo el país más que para la Ciudad de Buenos Aires? Cuesta mucho que una alternativa de izquierda entre en la ciudad de Buenos Aires.
– Si, pero sumando las distintas expresiones en la última elección, cerca del 14 % de los votos han sido para la izquierda. Igualmente, no creo que Buenos Aires salga de la lógica de lo que está pasando en el país. Estamos viendo en el país un hartazgo con “lo viejo” y poca simpatía por los candidatos más promocionados. A tal punto que ninguno pasa el 20% de los votos. No se sabe quien va a ser la opción más fuerte. Ningún candidato logra realmente una adhesión importante. Si lo ves, suben y bajan…Ahora subió un poquito Macri. Antes estaba Massa, después Scioli. La verdad es que hay todo un arco de políticos corrido bastante a la derecha. No hay centro-izquierda en el país. Por eso, queda un espacio vacante que permite que la izquierda crezca. Si se uniera, ni que hablar. Podríamos ser una opción que estaríamos al mismo nivel de las que están ahora.

-La centro-izquierda no se unió al kirchnerismo?
– El kirchnerismo fue, desde algún punto, cubriendo el espacio de la centro-izquierda. De hecho, la centro-izquierda, en vez de postularse con propuestas alternativas, giró a la derecha. Un ejemplo clásico es el de Carrió que en el 2001 intentó unirse con Luis Zamora y la izquierda y hoy, después del fenómeno del kirchnerismo (que tomó banderas de la centro-izquierda), pegó una voltereta y se fue a la centro-derecha. El kirchnerismo quedó un poco como abanderado de la centro-izquierda pero ahora hay una gran contradicción entre lo que dijo el kirchnerismo y lo que está haciendo. Por eso mucha gente –los progresistas que en su momento creyeron que se podía hacer algún cambio-, lo está abandonando y está abonando los proyectos de izquierda. Parte del crecimiento de la izquierda tiene que ver con el desengaño de esta gente con el kirchnerismo y que se va profundizando. Criminalización de la protesta social, el decir que “no vamos a pagar la deuda externa” y se termina pagando más que cualquier gobierno. Es un gobierno que tomó a los Derechos Humanos y después nombran a Milani. Todas las banderas que tomaron y formaron parte constitutiva de su proyecto, las han abandonado. Eso lo veo en la calle. Mucha gente me para que viene del kirchnerismo para decir que creían y ahora no creen. La crisis del gobierno es la crisis de la centro-izquierda. Por eso quedan solo opciones de centro-derecha o izquierda. Nosotros creemos que la izquierda tiene que jugar un rol para que pueda absorber a esta gente. Proponemos una izquierda amplia, moderna, que realmente pueda darle y ser un polo de atracción que tiene una tradición de centro-izquierda y quieren un cambio de fondo.

-Hay alguna gente de centro-izquierda que, si bien abonó las ideas del kirchnerismo, también le molesta que sea “peronismo”….
– Si. Lo que pasa es que la centro-izquierda es variopinta. El propio peronismo tiene un período de derecha y también de centro-izquierda. En general, se recicla. El mismo Kirchner le levantó la mano a Menem diciendo que era “el mejor presidente de la historia” y después se corrió a la centro-izquierda.
Ahora, hay sectores que son reacios al peronismo pero también hay sectores que después se encandilan cuando aparece un fenómeno como el del kirchnerismo. Hoy en día, todo el mundo trata de esconder la identidad peronista o radical. Por eso “Frente para la Victoria”, “UNEN”. Falta que surja algo nuevo y ninguna de las nuevas formaciones, constituidas con lo viejo, terminan siendo representativas. La Alianza fue eso, la necesidad de que surja una tercera opción. Macri se presenta como tercera opción pero si uno analiza, ve que está constituído tanto por el peronismo como el radicalismo, que le pusieron los cuadros.
Hay gente reacia no solo al peronismo sino a todas las viejas estructuras.

-A la izquierda se la criticó cuando fue el conflicto por la 125 y estuvo junto con el campo…
– Ahí el kirchnerismo, teniendo un aparato mediático importante, hizo una campaña que la hace constantemente. El que no está con ellos, está con la derecha. Si uno critica un aspecto en general, le hace el juego a la derecha. Ha sido su leit motiv que han utilizado bastante bien y en el momento que tenía más credibilidad, le entraba a la gente. Hoy le cuesta mucho más. En aquél momento, hubo distintas posturas. No fue todo blanco o negro. Nosotros y otros sectores creíamos que la 125 tal como estaba, no era la mejor medida a tomar porque le pegaba por igual al pequeño que al grande. Creíamos que lo mejor era realizar retenciones segmentadas. Ponerle más, a los que más tienen y menos altas a los que menos tienen. Uno, por plantear eso, era si estabas a favor o en contra; si tenías una posición alternativa, el kirchnerismo hacia que, como no estabas con ellos, estabas con el campo y la derecha. Creo que nadie de la izquierda estuvo con el sector concentrado del campo sino lo contrario. Hemos denunciado muchas veces una especie de doble discurso del Gobierno que dice enfrentar una cosa y después termina protegiéndola. El kirchnerismo ha movido con su aparato que todos los matices, azules o grises, o terceras posiciones ha tratado de anularlas.

-¿No pecaron de inocentes?
– No….Uno intenta pelear por sus principios y reflejar las posiciones tal cual como uno las considera. La izquierda, a diferencia de otras posiciones políticas, no mueve sus posiciones a partir de un oportunismo electoral sino de lo que uno piensa. No tenemos grupos económicos detrás ni representamos intereses. Representamos corrientes de opinión. En el caso concreto del campo, nos costó instalar que teníamos una posición diferenciada. No era que estábamos con el campo o contra el campo.

-Por eso te digo….
– Evidentemente nos costó la diferenciación clara. Ojo, igual hubo gente de la izquierda que pareció, estaba ligada al Gobierno. No había forma de salir de eso. Afortunadamente esa etapa termino. Fue un período complejo. Estaba muy fuerte el kirchnerismo que imponía las campañas y a nosotros nos costaba la diferenciación.

-Como candidato a presidente, ¿cuáles serían las primeras cinco medidas que tomarías?
– La primera medida que tomaríamos sería prohibir por ley los despidos. Pondríamos una ley de seis horas en las fábricas y las industrias para que se distribuyan las horas de trabajo entre la gente, con el mismo salario porque creemos que las empresas deben pagar. Las empresas que no estuvieran en condiciones de garantizar el empleo, intervendríamos desde el Estado para garantizar que sigan produciendo.
Después, trataríamos de garantizar que haya jubilaciones y pensiones que tengan que ver con el 82% móvil. Dejaríamos de pagar la deuda externa. Suspenderíamos los pagos y formaríamos una comisión investigadora. Auditaríamos hasta el final para saber cual parte es ilegítima y cual es legítima y de la legítima, cual corresponde pagar y cuantas veces se ha pagado. Dejar de seguir sangrando al país y lo destinaríamos a salud, educación y vivienda.
La cuarta medida sería la siguiente. Creemos que el capitalismo, en la actual etapa, por su sed de ganancia, permite que empresas depreden el medio ambiente. Nosotros tenemos una posición tomada con respecto a toda actividad que violente al medio ambiente. Por eso prohibiríamos que las megamineras sigan trabajando. Prohibiríamos los agrotóxicos y empresas como Monsanto asi como la extracción de los recursos naturales y el fracking.
La quinta medida sería una reforma política para que la clase política y judicial termine con su privilegio. Hemos elaborado una serie de proyectos para que los políticos manden a sus hijos a escuelas públicas, se atiendan en un hospital público y su salario sea el de una directora de escuela. Tengan que, si no cumplen con su mandato, ser relevados del mismo. Una reforma integral que incluya a los dirigentes sindicales. Impulsaríamos una ley en la que ningún dirigente sindical pueda seguir al frente de un cargo por más de dos mandatos. Terminaríamos con el cobro compulsivo vía descuento de planilla de los aportes. Que los dirigentes a que vayan a recaudar los aportes sindicales para que los obreros tengan la posibilidad de darle o no darle en función de lo que hacen.
Haríamos una reforma integral porque creemos que la dirigencia política-sindical-judicial debe estar a tono con los tiempos y viva en las condiciones que vive la gente. Que no sea que las medidas que se tomen, repercutan sobre los otros pero no sobre uno mismo. Si hay gente a la que no le gusta, que no se dedique a la política. Le harían mucho bien a la Justicia y a la política que se dediquen a otra cosa. Se supone que el que se dedica a un cargo público tiene una vocación de servir al otro y no que sea una forma de servirse a si mismo.

-Al día de hoy, con el debate sobre los fondos buitre, hay dos posturas, la del Gobierno y la del PRO que dice que hay que pagar. Ustedes tienen una posición absolutamente contraria pero no se ve lo que dicen…
– Si….igualmente creo que la gente ve las posturas nuestras. Hay un cambio en la sociedad que empieza a ver las posturas de la izquierda como una opción. Eso se va a ir reflejando en las elecciones. Ojo que las posturas del Gobierno y el PRO van a terminar coincidiendo porque a la larga, el Gobierno va a pagar. Está tratando de pagar de la mejor forma pero pagar al fín mientras que el PRO quiere pagar a toda condición. Ahora queremos que la gente llegue a la conclusión, más temprano que tarde, de que si quiere que el país despegue, no podemos seguir atado a un ancla al cogote de una deuda que ni siquiera entró al país, que fue creada por los militares y su grueso es por la estatización de pasivos de empresas privadas que pasaron al Estado. Es una estafa tremenda porque como tenemos que pagar solo por intereses más de lo que producimos cada año, pagamos y como no alcanzamos a pagar todo, nos endeudamos nuevamente. Al año siguiente tenemos que pagar más. Ahora lo que está pasando es que al Gobierno se le acabó la plata de lo que le entró en esta década que, para mi fue desperdiciada, ya que entraron fortunas pero asi como entró, se fue.

-No sería una década ganada ni perdida….
– No. Desaprovechada. Porque la plata entró. El problema es a donde fue a parar. Se podían haber hecho muchísimas cosas. Como cuesta pagar es que se están haciendo los deberes porque se quiere pedir nueva deuda. Se quiere entrar de nuevo en el mecanismo infernal que nos ha sumido en el atraso. No hay proyecto de país sin dejar de pagar esa deuda y desde ya, investigarla. Ha habido investigaciones y fallos como la del juez Ballesteros. Se sabe que en alto porcentaje es ficticia e inventada, y que la legal la pagamos cuarenta veces. Creo que con esos dineros, en vez de tirarlos, utilizarlo para levantar el país. Se ha destruido todo porque el sistema de colonización lleva que, para darnos más préstamos para pagar deuda, también nos condiciona decisiones soberanas. El país dejó de producir aviones y tecnología aeroespacial porque no podíamos competir con las grandes potencias. Dejamos de hacer nuestra industria naval. Destruimos nuestros trenes. Entregamos el petróleo y los recursos naturales. Si algún político dice que pagando deuda va a lograr que el país progrese, miente. No hay ninguna posibilidad de que se progrese pagando deuda. Si cobras diez mil por mes y pagas doce mil de deuda, nunca vas a progresar. Todos los políticos -Massa, Macri, Scioli, FAUNEN, el mismo Gobierno- están comprometidos a pagar. Son opciones que van a llevar al país a más crisis.
Por otra parte, hay una campaña de terror. Si no se paga, “nos vamos a quedar fuera del mundo”, “nos van a embargar los aviones” y la clase política alimenta ese terror de que “las deudas se pagan”. Si…las nuestras, no las de otros. Son todas campañas destinadas a atemorizar a la población. Los gobernantes juegan el rol de felpudos de las empresas multinacionales y los grupos extranjeros. En algún momento, hay que cortar.
La izquierda es la única que tiene la postura más soberana e independiente y la que se va a terminar imponiendo. Igualmente, en la izquierda hay diferencias. Hay un sector de la izquierda que solo le da importancia a las problemáticas sociales que tienen que ver con los trabajadores. Creemos que es fundamental porque somos una representación de la izquierda, de los trabajadores y los sectores sociales pero también es importante defender otras causas. Por ejemplo, las causas con la liberación nacional.

– También se dice lo mismo, de la relación PRO-K, a lo que ocurre en la Legislatura….
– Totalmente. En la Ciudad de Buenos Aires, el 80% de las leyes más nefastas las han sacado juntos el PRO y los K. El PRO nunca tuvo mayoría acá y ha sacado todas las leyes que ha querido, acordando con el kirchnerismo. Ahora, en esta última etapa, como opción está UNEN para votar algunas leyes pero sigue siendo el kirchnerismo su principal aliado. Han votado leyes de entrega del espacio público como la explotación de las plazas por bares. El presupuesto se ha votado con el kirchnerismo que es el plan de gobierno del macrismo. A cambio el macrismo ha tenido la política de distribuir cargos fundamentales en la administración pública y en los entes de control y auditorías. El defensor del pueblo es Alejandro Amor, que es K. Hay una especie de pacto pero que tiene que ver con intereses comunes. La ley de traspaso de subtes se votó también en unidad. La hizo Ibarra. Facilita que Metrovias siga haciendo lo que quiere. Pero ¿por qué? Trabaja con el Gobierno de la Ciudad pero es la misma que trabaja con los trenes con el Gobierno Nacional.
Una de las principales constructoras de la ciudad es IRSA. Trabaja con el macrismo en la construcción de los shoppings, pero es la que trabaja con el Plan de Construcción de Vivienda del Gobierno Nacional. El Banco Hipotecario, alrededor del cual se hace el plan Procrear y todas las viviendas, las hacen con este mismo grupo porque el mayor accionista de este banco es IRSA. Hay grupos económicos que trabajan tanto para el Gobierno Nacional como el Gobierno de la Ciudad. Los unen esos intereses comunes aunque para la prensa hace que se pelean. Es “100% lucha”, hacen que se pelean y no se hacen daño, sino que cuando no los ves, votan todo junto. Ninguno es una opción contra los otros y comparten cosas. El Gobierno Nacional está yendo al programa del PRO con la “ley antipiquete” y la ley contra la protesta social. ¿Qué diferencia hay entre Berni y Montenegro? Son “más de lo mismo” pero ninguno propone nada distinto. Todos proponen matices de lo mismo.

-¿Qué propone la izquierda para combatir la inseguridad?
– Lo primero que hay que hacer es una política de shock para incluir, dentro del sistema al millón de jóvenes que no trabaja ni estudia y viven en condiciones infrahumanas, siendo la base material para que las grandes mafias capten vidas. Creo que hay que tratar esto. Es falso que se solucione con “mano dura” tal como lo proponen los políticos. Y es falso que se va a solucionar la inseguridad sin atacar este problema. Volvemos a lo mismo, ¿pagamos la deuda o solucionamos esto? Si hiciéramos una política de shock, el delito quedaría circunscripto a las grandes mafias lo cual es más fácil de atacar. Un pibe que roba un auto, ¿Dónde lo mete? En un desarmadero….y nadie lo ve? La policía es complice al igual que el juez y el puntero político. Ahora si le sacamos la base material al delito, es más fácil de atacarlo. Si dejamos una máquina de hacer marginales, de gente que no tiene futuro, ¿Cómo podemos hablar de seguridad?
Por el otro lado, le cortaríamos la cabeza a las grandes mafias enquistadas en la policía y el Poder Judicial. Daríamos de baja a todos los comisarios que están ligados al delito, porque tienen una caja de recaudación paralela. Haríamos una reforma para que se elijan por voto popular, lo mismo con los jueces. Romperíamos el carácter vitalicio y que rindan cuenta de sus actos. Reformas estructurales para atacar los nidos de corrupción que vienen de arriba hacia abajo. Los mayores delincuentes de este país están en Puerto Madero. No están en la zona sur-oeste sino en la zona norte. Captan a la gente de los barrios humildes y marginales al tiempo que los llevaron a esos barrios a esa situación. Cortaríamos con el triangulo de Policia-Poder Político-Poder Judicial que son la base del delito. Solucionaríamos el problema social antes que poner un peso en pagar la deuda. Esto se puede hacer.

-¿Hay que cambiar las leyes o aplicarlas directamente?
– Hay que hacer una reforma profunda para cambiar muchas cosas. Incluso para que la Constitución no sea letra muerta. Pero en este caso particular de la seguridad, no tiene que ver con las leyes sino con una decisión política de atacar a la marginalidad e ir contra el poder establecido. Las leyes nunca hicieron eso. Las cárceles están llenas de ladrones de gallinas pero los de guante blanco están sueltos. Hace falta un gobierno que no tenga relaciones carnales con los grandes grupos económicos, ni con ningún grupo de poder y vaya hasta las últimas consecuencias. Si vas a la provincia de Buenos Aires, la droga está íntimamente ligada al Partido Justicialista. Los grandes bolsones del delito parten de la impunidad que les da el poder para que puedan actuar. El propio poder político no va a solucionar un problema del cual es parte. Insisto, a los delincuentes hay que irlos a buscar a Puerto Madero, Barrio Norte, muchos en la Casa Rosada o en esta misma Legislatura.

-Que sentís cuando se dice “no me banco la inseguridad ni que haya gente durmiendo en la calle”? Más allá de la criminalización de la pobreza, también surge cierto “enano fascista”.
– Hay sectores muy conservadores que ponen el foco en las víctimas y no en las causas. Eso está en la ciudad de Buenos Aires. Hay un 20, 30% muy conservadora que quieren eliminar a los pobres. Es la base social de Macri y la derecha que siempre hizo buenas elecciones acá, con la UCEDE o Cavallo. Creo que hay que sacar a la gente de la calle, casi quince mil personas en situación de calle. Más que en varias ciudades del interior del país. Tampoco es la gente en situación de calle la que provoca el delito y la violencia. Hay que hacer una campaña para educar ya que tantos años de campaña hablando de “mano dura” y que el delincuente se viste de tal manera, que entra en la sociedad. Tiene que haber un gobierno que le explique a la gente que el problema está en otro lado y no ahí. Si un Gobierno criminaliza la protesta y hace laraca de sacar a los pobres de la calle, va a generar determinadas ideologías en la gente.

-¿Qué medidas rescatás del gobierno de Macri?
– Creo que, hasta medidas que podían haber solucionado algún problema, el PRO las hizo en base de facilitar un negocio privado y con gran despilfarro de cuentas públicas. Se podría haber hecho de mejor forma. Es difícil porque no tiendo a ver medidas positivas. Por ejemplo, el Metrobus. Mucha gente lo utiliza y lo ve pero me parece que habría que haber extendido las líneas de subte para que lleguen a cualquier lado. Es un gran negocio que sale carísimo y se ponen más colectivos. Muchas veces se hace en contraposición al subte. Hay líneas del Metrobus que pueden ser correctas pero como plan de transporte es malo. Hay que sacar transporte de superficie para hacerlo subterráneo, tal como se hace en las grandes urbes. Muchas de las obras se hicieron fueron pasando por encima al espacio público. Se ha agigantado las diferencias entre los que más tienen y los que menos tienen en la Ciudad. Todo se ha puesto al servicio del más rico y recortar lo social porque es “un gasto innecesario”. Por eso los hospitales están en una situación calamitosa, faltan escuelas y vacantes, hay 500 mil personas con necesidad de vivienda. El subte y el transporte aumentan cada vez más y no se corresponde con el servicio. Después ves como a los empresarios les sacan impuestos, se firman contratos como el de la basura que es un negoción para cuatro o cinco empresas o se le sigue brindando un subsidio a las escuelas privadas. Todo lo privado se fortalece a un ritmo vertiginoso. El sur de la ciudad de Buenos Aires tienen los mismos problemas que el lugar más pobre del país. En esta ciudad hay gente que se muere de hambre y el macrismo no hizo nada al respecto.

-¿Quedaste conforme con la presentación de Rodriguez Larreta de la semana pasada?
– No, para nada. Empezó hablando de diálogo cuando hacía pocos días que se había vetado una ley de las tantas que vetó. Ya van 130 leyes vetadas. ¿De qué tipo de diálogo hablan si cada vez que pasa el cerco alguna ley medianamente progresiva, “pum”, la vetan? Es un gobierno que nunca tuvo respuestas sociales. Le mandé ochenta preguntas y me contestó media. No me llegó a contestar una entera pero me contestó la que estaba referida al tema de las comunas, que justo habían sacado un decreto para eliminarlas. Ahora la Justicia está haciendo que se revea todo. Lo vi haciendo campaña electoral, contando una ciudad feliz. Me gustaría vivir en esa ciudad que él dice que existe pero nunca reconocen un problema. Si un gobierno no reconoce un problema, el día de mañana no lo va a atacar. Fue muy pobre todo para una persona que tendría que venir dos veces por año y vino una en dos años.

-¿Cómo ves el proceso de comunas?
– El Gobierno ha venido boicoteando toda la instalación y puesta en práctica de las comunas municipales. Se logró que se elijan pero a partir de ahí, nunca se le trasladó las funciones ni se les dio el presupuesto sino al revés. Ha intentado permanentemente medidas para terminar controlándolas. La última fue el decreto 251 que fue ponerle un gerente a la junta comunal cuando, por constitución, es un pequeño gobierno que no depende del poder central. Es un contrapoder para que los vecinos tengan la posibilidad de elegir en deteminadas ocasiones. Antes había sido la UAC – Unidades de Atención Ciudadana-. Permanentemente han buscado sacarle funciones porque no cree en la democracia participativa y los vecinos participando. Los gobiernos que no creen en eso es porque quieren hacer negocios sin que los controlen. ¿Por qué no quieren que funcionen las comunas? Si funcionaran, tendrían que ser ellos los que den el visto bueno a empresas tercerizadas pero lo quieren controlar desde acá, porque quieren hacer negocios con los amigos. Con las comunas funcionando, esto no pasa.

-La última elección marcó el ascenso de UNEN ¿Cómo afecta eso al macrismo?
– El macrismo surgió de una gran decepción del progresismo. No nos olvidemos que surgió una vez que la Ciudad había optado por un gobierno de tinte progresista como el de Ibarra. El hecho que no haya cumplido con lo que prometió y haya terminado con “lo viejo” –la relación con De la Rua y lo que ya sabemos-, hizo que ganara fuerza el macrismo que se ha ido desgastando en sus años de gobierno. El problema fue que la disputa Ciudad-Nación, siendo el kirchnerismo la opción, ha favorecido al macrismo. Cada vez que surgió alguna alternativa distinta, el macrismo empieza a tambalear. Proyecto Sur estuvo casi a punto de ganar en un momento, ahora es esta alianza. Lamentablemente nunca salió una fuerza opositora con un programa y con solidez. Esto, después de un tiempo, le permitió al macrismo que se recupere al tiempo que hace campaña diciendo que lo votó “el 60% de la Ciudad”. Esta cifra es de segunda vuelta y con un Filmus que no mueve el amperímetro más allá de sus votantes. El problema es que el PRO no tiene más del 30%. Si surge una fuerza solida y fuerte, superadora del kirchnerismo y radicalismo, se le puede ganar al macrismo.

-¿Qué rescatas del kirchnerismo?
– Fue un gran engaño. Robo banderas que estaban instaladas en la sociedad a partir del 2001, como el tema de Derechos Humanos. Tomó banderas que eran un anhelo de la sociedad pero para fortalecer y mantener la estructura de “lo viejo”. Uso la bandera contra “lo viejo” pero no tocó las privatizaciones. Y lo que tocó, como YPF, lo hizo al revés. Fue para volver a privatizarlo y entregárselo a Chevrón. Usó el tema de Derechos Humanos para cooptar algunos organismos y debilitar la lucha de los DD.HH, para volver con Milani. Ha sido una farsa que demoró el proceso de cambio en el país. Lo veo como una traba porque logró que un sector de la población le creyera –que ahora se está desengañando- y se postergó en diez o quince años la posibilidad de cambio que se había esbozado en el 2001. Tengo una visión muy crítica del kirchnerismo por todo esto. Le digo a la gente que simpatiza con ellos, que no se dejen engañar más. Ha sido un engaño, un montaje, de cacarear con la izquierda para poner los huevos en la derecha. Por eso no rescato nada.

-Si no fuera por el kirchnerismo, ¿habrían llegado leyes como la del Matrimonio Igualitario o la Asignación por hijo?
– Esas leyes reflejan la capacidad del pueblo argentino para luchar por causas justas. La Ley de Obediencia Debida y Punto final, es fundamentalmente por la movilización constante contra el genocidio. Sin eso, no habría esa ley. Sin un 2001 que cambió y puso en movimiento a fuerzas sociales tremendas, difícilmente se hubiera dado algún cambio en toda la legislación de género. Esas fuerzas sociales son las que provocaron los cambios. El kirchnerismo necesitaba hacer concesiones para subsistir. Si no hacia esas concesiones, no podría haber subsistido esos doce años pero por otro lado, hizo esas concesiones para mantener la estructura económica que tanto daño nos ha producido. Ese es el gran problema del kirchnerismo. Usó la fortaleza que les dio esas medidas para que en la otra ventanilla, sea el gobierno que más deuda externa pagó, que recuperó las AFJP y nunca le dio el 82% móvil a los jubilados usando esa plata para pagar deuda y cualquier cosa. Es la contradicción del Kirchnerismo. Usó banderas de la sociedad, para fortalecerse al servicio de aplicar un plan económico de un modelo muy regresivo. Logró que se aumente la pobreza porque hoy tenemos más pobres de los que teníamos en aquél momento. Vamos a terminar con más desocupados que los que teníamos en aquél momento. Desaprovechamos diez años que se podrían haber utilizado –si hubiera habido un gobierno que, realmente, defendiese los intereses nacionales y populares-, para poner de pie al país y poder resistir mejor los embates de las crisis internacionales. Me cuesta definir una medida aislada sin ver qué objetivo tuvo esa medida y al servicio de qué se la utilizó, sin ver las fuerzas sociales que estaban detrás de cada uno.