A 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial abrieron el muro que dividía a los cementerios alemán y británico en Chacarita

Se hizo un acto para inaugurar un portón que une ambos espacios en símbolo de reconciliación entre pueblos.

A 100 años del fin de la Primera Guerra Mundial en 1918, Reino Unido y Alemania organizaron este domingo, a través de sus embajadas en la Ciudad de Buenos Aires, un acto de reconciliación.

Se inauguró un portón que une a los cementerios británico y alemán. Durante todos estos años ambos espacios estuvieron divididos por un muro.

También se fijó una placa conmemorativa, gracias a un proyecto impulsado por el legislador porteño Eduardo Antonio Santamarina (Vamos Juntos) que fue aprobado en la Legislatura porteña.

“El evento fue denominado Ceremonia y Culto de Reconciliación”, dice Pedro Becker, vicepresidente de la Congregación Evangélica Alemana en Buenos Aires. “Y como símbolo de esta reconciliación se abrió el muro entre los dos cementerios para colocar un portón ceremonial, que fue inaugurado por los embajadores de Alemania y de Gran Bretaña. Por ahí pasaron los participantes de la ceremonia, desde el Cementerio Británico, donde comenzó el acto, hasta el Cementerio Alemán, donde culminó”, agrega.

Para el comodoro Robin Smith, agregado de Defensa de la Embajada Británica en la Argentina, la apertura formal de la puerta “es un acto visible de reconciliación, no solo entre las comunidades, sino también como una señal para todas las naciones que lucharon guerras en el pasado”.

El muro, un paredón de unos dos metros de alto y 60 centímetros de espesor, se levantó en 1921, después de un rediseño del área. Sin embargo, la primera división ocurrió unos años antes, justamente apenas comenzada la Primera Guerra Mundial. En el predio, que entonces compartían ambas comunidades, se levantó una cerca de alambre que lo dividió en dos mitades exactas: quedaron casi cinco hectáreas para cada uno, explica La Nación.

John Hunter, que forma parte de la organización del Cementerio Británico, cree que el disparador fue un acto institucional con autoridades del gobierno nacional que se hizo el año pasado que, al igual que el de este domingo, empezaba de un lado y continuaba en el otro. “Hubo que salir a Elcano, caminar por la vereda, y volver a entrar. Y ahí nos dijimos: sería mejor tener un portón. Además hay mucha gente que tiene familiares y amigos de ambos lados”, dice Hunter.

Lough agrega: “Hay que pensar que tuvimos dos guerras muy sangrientas. Y esto demuestra que a pesar de eso seguimos siendo amigos y aliados. Y eso es un gran mensaje: tenemos que dejar el pasado y seguir adelante”.