A siete años de un fallo judicial, aún hay calles y escuelas porteñas con nombres alusivos a gobiernos de facto

En 2010 la jueza Liberatori ordenó que la Legislatura porteña cambie los nombres de una decena de calles, varias plazoletas y escuelas. Hoy, en Liniers, quedan cuatro arterias, y Flores y Caballito, escuelas recuerdan a exministros de Uriburu.

Por Juan M. Castro

En el año 2010, la jueza Liberatori ordenó que la Legislatura porteña cambie los nombres de una decena de calles, varias plazoletas y escuelas. Hoy en Liniers quedan cuatro nombres alusivos y hay dos escuelas de Flores y Caballito que recuerdan a ex ministros de Uriburu.

Días atrás, la bancada SUMA+ impulsó en la Legislatura de la Ciudad un proyecto para llamar Mujeres del Barrio de La Boca a un paseo costero. Los representantes argumentaban que “sólo el 3 por ciento de las calles porteñas (2.154 arterias, sin contar las de asentamientos prontos a urbanizar) llevan nombres femeninos”.

En un paneo por estos más de dos mil nombres se encuentran los clásicos homenajes a los padres de la patria, pero también hay zonas temáticas. A un costado del Parque Chacabuco (Comuna 7) está la seguidilla de los Pasajes de las Artes, del Orden, del Comercio. En la zona de Once se encuentra a buena parte de la Primera Junta, inclusive la polémica esquina de Moreno y Saavedra, los dos grandes antagonistas de la Revolución y, accidentalmente, precursores de la hoy llamada “grieta”. Se pueden pasar horas en la búsqueda de coincidencias y agrupados.

Sin embargo, como el que busca encuentra, también se puede dar con los últimos restos de una antigua Buenos Aires: la que rendía tributo a funcionarios y personas de acción en gobiernos de facto.

Esta situación fue advertida un vecino particular presentó una acción de amparo. En agosto de 2010, la titular del juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº4 de la Ciudad de Buenos Aires, Elena Liberatori, dio la razón a este ciudadano y ordenó a la Legislatura porteña a renombrar calles, lugares públicos y establecimientos educativos de la Ciudad que remitan a funcionarios de gobiernos de facto.

Se basa en el artículo 5 de la Ley 83 de esta Ciudad, que expresa: “En ningún caso deberán designarse calles o lugares públicos con nombres de autoridades nacionales, provinciales o municipales que hayan ejercido su función por actos de fuerza contra el orden constitucional y el sistema democrático”.

Liberatori concluyó en ese entonces que tener nombres de ex funcionarios de facto “no sólo resulta contraria a los principios de nuestro ordenamiento jurídico”, sino que además “infringe una prohibición” expresada en esta norma capitalina.

El objetivo era lograr esta meta antes que terminara el 2010. Siete años más tarde, aún quedan varios nombres en calles y escuelas de gestión estatal pública.

Ante la consulta de este medio, en la Comisión de Cultura de la Legislatura porteña informaron que hasta el momento no había una iniciativa para renombrar las últimas calles y escuelas que refieran a personas relacionadas con gobiernos de facto.

También explicaron que esta Comisión recibe asesoramiento desde la Casa Del Historiador (Defensa 466), donde funciona la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico (DGPeIH), dependiente del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Por el Decreto Nº 1316/1995, que crea la Comisión Asesora Permanente en Materia de Nomenclatura Urbana, allí se investiga y brinda asesoramiento sobre la historia de la Ciudad y la nomenclatura urbana. Este medio consultó al organismo sin obtener una precisión sobre posibles iniciativas.

Las calles y escuelas que aún evocan gobiernos de facto

Hay dos escuelas de esta Capital con nombres de ex funcionarios de periodos no democráticos. Una es la Escuela N° 10 D. E. N° 11, Ingeniero Octavio Sergio Pico, ubicada en Lafuente 539-559, en el barrio porteño de Flores (Comuna 7).

Pico, explican reseñas históricas, fue un ingeniero y político porteño, graduado en la Universidad de Buenos Aires. Fue director de Tierras y Colonias y ministro de Obras Públicas y del Interior durante el gobierno de José Félix Uriburu, quien derrocó al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen.

El segundo caso fijado en el fallo, aún vigente, es el de la Escuela Nº 14 del DE 7 Dr. Ernesto Padilla, sita en la calle Felipe Vallese 835, en el barrio porteño de Caballito (Comuna 6). Si bien la reseña histórica es benévola y destaca cualidades políticas y humanas de este representante, lo cierto es que durante varios meses, en 1930, por orden de Uriburu, Padilla fue  ministro de Educación.

En ambos casos, la Legislatura porteña debe cambiar sus nombres con leyes de doble lectura. Se tratan una vez en el Recinto, luego tienen una audiencia pública y luego regresan a la sala de sesiones para una votación final. Se requieren en ambas instancias, se requieren 31 votos afirmativos, es decir, la mitad más uno de los representantes porteños.

En el fallo de Liberatori se enunciaban varias calles que ya han sido renombradas a lo largo de estos siete años. Aún así, queda un conjunto de callejas ubicadas en el barrio porteño de Liniers (Comuna 9), en una zona lindera con la General Paz.

Según el texto firmado por la magistrada, deben removerse los nombres de las arterias “Capitán Claudio  H.  Rosales”, “Mecánico  Militar  Leopoldo  Atenzo”, “Cadete  Carlos Larguía”, “Soldado  Miguel  Santi”.

Las calles que sí fueron cambiadas

El fallo pedía “elaborar propuestas de reemplazo” para la Plaza Teniente General Eduardo Lonardi de Villa Pueyrredón, en Obispo San Alberto, Condarco, José  León  Cabezón,  Bolivia,  Ladines,  Gral.  José  G. Artigas  y  las  vías  del  ferrocarril  Mitre (Comuna 12). Así ocurrió: hoy se llama Plaza de los Niños Dr. Carlos A. Gianantonio.

En Colegiales (Comuna 13), la Plazoleta Ernesto  Padilla, delimitada  por  las  calles General Enrique Martínez, Virrey Avilés y Elcano, hoy se llama de los Palomos.

En esta línea de recambio, en de agosto de 2011 se cambió el nombre “Intendente Guerrico” y se renombró Julio Argentino Noble.

En 2013 la comunidad educativa de la Escuela Nº 15 entonces llamada Coronel Ramón L. Falcón acompañó el proceso de doble lectura en la Legislatura para que su institución pase a denominarse “Maestro Jorge Luis Chinetti”.  Está ubicada en Uriburu y Estados Unidos, en el barrio de San Cristóbal (Comuna 3).

Si bien fue previo al fallo, una plaza que cambió de nombre para dejar atrás el pasado alusivo a gobiernos de facto fue la Del Ángel Gris, en Flores. Está ubicada entre la avenida Avellaneda y las calles Donato Álvarez, Bogotá y Cálcena. Hasta septiembre de 2009 se llamó Pedro Eugenio Aramburu, presidente de facto durante la llamada  Revolución Libertadora (1955-1958).

Fue a través del reclamo de vecinos que se hizo este cambio, donde se homenajeó a las célebres crónicas de Alejandro Dolina, primero aparecidas en las páginas de la revista Humor Registrado y luego publicadas en formato recopilatorio. Todas estas aventuras tangueras y mágicas tienen lugar en las calles del barrio.