Arte y educación en el corazón de la Villa 31

Jóvenes entre 16 y 22 años armaron un centro cultural para dar talleres y apoyo escolar. El domingo a la tarde hacen un festejo en una de las canchas del barrio Mugica.

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“Este lugar es re cómodo cuando llueve”, dice Mariano, de ocho años, mientras mira el techo oscuro con una lamparita que tintinea y alumbra decenas de dibujos pegados en las paredes blancas, recién pintadas. Los demás en la mesa de madera central, niños y niñas de su edad junto a varios jóvenes sub 25, lo miran y asiente. Viene un silencio que deja escuchar cómo el techo del centro cultural La Cueva ataja las gotas de la lluvia intensa que anega las callejas del barrio Mugica o Villa 31. Con esa música de fondo, el resto de la tarde de sábado los chicos van a practicar cuentas matemáticas (a veces ayudados por lápices para graficar la operaciones), leer, dibujar, tomar mate y reírse de tanto en tanto.

“Acá vienen por los deberes, pero también porque encuentran un lugar de contención”, cuenta Tomás Martínez, uno de los hacedores de esta propuesta social y cultural, ubicada a metros del bajo de la autopista Illia. Todo empezó, hace un lustro, como una propuesta de apoyo escolar a cargo de docentes del Colegio Sarmiento del microcentro (Libertad 1257). La posta generacional pasó a una docena de jóvenes entre 16 y 22 años, quienes le dieron un perfil más cultural con talleres de música (sikus hechos por los propios chicos) y arte (dibujo y pintura). Este año lograron abrir un espacio propio para La Cueva; antes los vecinos les prestaban un salón compartido.

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“El papá de una de las chicas que vive en el barrio y también da apoyo nos deja el lugar. Lo arreglamos, con electricistas y albañiles del barrio, fue a pulmón. Ahora lo sentimos nuestro lugar, podemos pegar los dibujos de los chicos, tener la biblioteca, guardar peluches para que jueguen. Tenemos la puerta abierta, cuando los chicos nos sienten vienen para acá. Hacen los deberes, pero también hay lugar para dibujar, para que se expresen”, agrega Tomás.

La propuesta en un principio está orientada a chicos y chicas de primario, pero la idea es contar con los adolescentes del barrio. “Nos preguntamos ¿con qué objetivo hacemos apoyo? Pensamos que este es un espacio de contención para los pibes del barrio. Tiene que ver con que encuentren su lugar, se sientan útiles, que ellos se sientan parte de una propuesta cultural y también social para el barrio”, dice Diamela Lugones, integrante de La Cueva y vecina de la 31 (remera de Pescado Rabioso).

También es parte de La Cueva Mara (21, remera a rayas), quien destaca el vínculo que se crea luego de varios sábados de apoyo: “Te comprometés más, hay un seguimiento. Cuando vas a la casa y preguntás por ellos se sienten tenidos en cuenta, se alegran; estás presente en sus vidas”. Valentina es hermana de Tomás y tiene 16 años (remera rosa y verde). Da apoyo escolar y destaca la devolución de los chicos: “Cuando te regalan un dibujo, por ejemplo, es una forma de decirte que confían en vos; es que el trabajo que hacés con ellos prospera”, agrega.

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Emi es la encargada del taller de arte, también tiene 16 (remera amarilla). Destaca que a través de la expresión se notan los progresos de los chicos en el trato con los demás. “Hay nenes que vienen hace mucho tiempo acá y recién ahora dejan que los otros chicos vean sus dibujos. Eso es un gran logro. Se sienten cómodos acá, pero también se abren con sus compañeros, sus vecinos”, explica.

La integración con otros espacios culturales y sociales del barrio también es un tema de debate dentro de La Cueva. “Tenemos nuestra bandera como lugar, pero priorizamos lo comunitario. Por ejemplo, si viene un chico y quiere aprender a tocar la guitarra, le decimos que acá hay sikus, pero no lo obligamos a aprender sikus, se lo mandamos a EMAOEC, también hay un plan de orquestas de la Ciudad”, explica Tomás.

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“La relación entre las otras agrupaciones sociales, políticas, culturales es importante y una de nuestras metas a pulir el próximo año. Se da dentro del debate por la urbanización, es un momento de unidad, de ver qué es lo mejor para el barrio”, dice la vecina Diamela.

Parte de esta articulación también tiene que ver con sacar La Cueva a la calle. Para eso, este domingo van a hacer un festival familiar desde las 16 en la Cancha 4 con comida, música y varias propuestas como maquillaje artístico, pintar una bandera del centro cultural y una kermesse.

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