Buscan en Flores a los asesinos de un policía

Si bien el hecho ocurrió en Villa Madero, el auto que le robaron al agente muerto fue encontrado en el Barrio Rivadavia I, en la zona sur del barrio de Flores.

Un suboficial de la Policía Federal (PFA) recibió un disparo por la espalda un delincuente que, junto a un cómplice, lo interceptó para robarle el auto en la puerta de su casa de la localidad bonaerense de Villa Madero, partido de La Matanza.

Fuentes judiciales y policiales informaron a Télam que el asalto y crimen duró 50 segundos y ocurrió esta mañana a las 5.45 en la puerta de la casa del efectivo, situada en Domingo Millar 513, de ese partido del oeste del conurbano.

La víctima fue identificada como el cabo primero Miguel Nicolás Ángel Borejko (39), quien se desempeñaba en la comisaría porteña 48 de la PFA y llegó a su casa a bordo de su Ford Focus blanco, patente PPF 172, luego de realizar un servicio de policía adicional en la empresa Prysmian Group Argentina, situada en avenida Argentina 6784, del barrio porteño de Mataderos.

El policía -que no llevaba puesto su uniforme- estacionó su auto sobre la vereda, bajó con su mochila al hombro y, cuando se disponía a abrir la puerta de su domicilio, fue sorprendido por un delincuente armado que descendió de una camioneta Chevrolet Tracker y corrió hacia él con intenciones de robo.

Según relataron los voceros, al ver al asaltante, Borejko intentó escapar corriendo por la vereda hacia la esquina de la derecha, momento en que recibió al menos un disparo en la espalda y cayó muerto frente a una casa situada en Millar 545.

El delincuente corrió hacia el cuerpo del efectivo y le quitó las llaves del Focus, a bordo del cual escapó secundado por al menos un cómplice que iba al volante de la camioneta Tracker.

Voceros judiciales informaron que el cuerpo del policía presentaba dos orificios de bala, uno en la espalda y otro en la parte posterior del cuello, aunque se aguardaban los resultados de la autopsia para determinar si fue un solo balazo que le provocó lesiones de entrada y salida o si recibió dos impactos.

En la escena del crimen los pesquisas hallaron la mochila con los efectos personales del policía -su uniforme, una credencial plástica y su chapa de pecho-, aunque no encontraron su pistola reglamentaria Bersa calibre 9 milímetros, que le robó el delincuente.

Los voceros dijeron que no se sabe aún si el arma la tenía el policía encima cuando cayó muerto o si estaba en el vehículo.

Además, cerca del cuerpo se encontró una vaina servida calibre 9 milímetros que los investigadores creen que provino del disparo del asaltante, ya que según constataron Borejko no disparó.

La secuencia del asalto quedó registrada en una cámara de seguridad de la zona, en la que se ven los exactos 50 segundos en los que se desarrolló.

Las imágenes muestran el momento en el que el policía es abordado, intenta escapar y el delincuente le dispara, aunque la cámara no alcanzó a tomar el instante en el que es alcanzado por el proyectil y cae al suelo.

En base a esas imágenes, los investigadores determinaron que el atacante vestía un buzo gris con capucha y que estaba armado.
Tras el asesinato se presentaron en el lugar efectivos de la seccional de Villa Madero y el fiscal de la unidad temática de homicidios de La Matanza, Jorge Yametti, quien dispuso diversas diligencias para atrapar a los criminales.

La causa fue caratulada como homicidio en ocasión de robo.

Borejko es el cuarto efectivo de la Policía Federal asesinado en 2016 y el séptimo sumado a otros dos de la policía bonaerense y uno de la santafesina.

El 2 de enero, el bombero retirado Carlos Alberto Rodríguez (67) de la Policía Federal murió al tirotearse con cinco delincuentes que quisieron robarle el auto en la localidad bonaerense de Villa Pineral y por el hecho detuvieron a dos sospechosos heridos.

El 25 de ese mismo mes, el suboficial Diego Gastón Borges (40), de la misma fuerza, fue asesinado de un balazo en el pecho en el partido de Morón cuando aparentemente se resistió a ser asaltado por cinco delincuentes que se movilizaban en tres motos.

En tanto, el 12 de febrero, el subcomisario de la Policía Federal Pablo Antonio Goya (43) murió tras recibir un balazo en el pecho en medio de un tiroteo con delincuentes, en el que se efectuaron al menos 57 disparos, cuando se resistió a que le robaran la camioneta en la puerta de su casa de la localidad bonaerense de San Antonio de Padua.
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