Comienza el juicio por el travesticidio de Diana Sacayán

La activista trans murió tras recibir 13 puñaladas. El acusado podría enfrentar una condena de prisión perpetua.

La activista trans murió tras recibir 13 puñaladas. El acusado podría enfrentar una condena de prisión perpetua.

El 12 de marzo próximo comenzará el juicio oral y público por el travesticidio -una figura penal que se usará por primera vez- de la activista trans Diana Sacayán, asesinada de trece puñaladas en 2015 en su departamento del barrio porteño de Flores (Comuna 7).

Según fuentes judiciales, la fiscalía pidió una pena de reclusión perpetua para Gabriel David Marino, de 24 años, quien estará en el banquillo para enfrentar la acusación de haber sido coautor del “homicidio triplemente agravado por haber sido ejecutado con violencia de género, por odio a la identidad de género y con alevosía, en concurso real con robo”.

El juicio será llevado adelante por el Tribunal Oral en lo Criminal 4, integrado por los jueces Ivana Bloch, Armando Chamot y Julio César Báez. Los fiscales intervenientes serán Ariel Yapur y Mariela Labozetta, titular de la la Unidad Fiscal Especializada en violencia contra las mujeres y personas lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgénero, transexuales e intersexuales (UFEM).

El INADI también participará del juicio en calidad de querellante.

“En el caso de Diana, vamos a pedir que se tengan en cuenta dos incisos del artículo 80 del Código Penal: el 4, que se refiere a los crímenes de odio, y el 11, que se contempla en todo caso de femicidio”, explicó Lucila Sánchez, abogada de la querella que encabeza el hermano de Diana, al diario Clarín.

“Que se apliquen los dos incisos tiene que ver con el derecho a la verdad y a que se siente un precedente en la Justicia que visibilice la violencia de la que es víctima el colectivo travesti”, señaló Sánchez. Y añadió: “La figura de travesticidio no está contemplada como tal en el Código Penal, pero que los fiscales la propongan por primera vez puede ayudar a que las cosas empiecen a llamarse por su nombre y a que se empiecen a valorar más las vidas de un colectivo cuya expectativa de vida no supera los 40 años. Y a que el Estado contemple las obligaciones que tiene para proteger sus vidas”.

Como antecedente, existen las condenas a prisión perpetua por los crímenes de las travestis Natalia Sandoval (35), en Mendoza, y Vanesa Zavala (31), en Santa Fe, dictadas el año pasado, aunque en esos casos no se aplicó el agravante de odio de género incorporado al Código Penal en 2012.

El cuerpo de la activista trans fue hallado el 13 de octubre atado de pies y manos y amordazado en el interior del departamento de la avenida Rivadavia al 6700, en Flores. Allí se encontró gran cantidad de sangre, un cuchillo con una hoja de 20 centímetros, una tijera y un martillo; luego la autopsia estableció que Sacayán recibió 27 lesiones en su cuerpo, trece de las cuales habí­an sido producidas por un arma blanca, además de presentar golpes varios.

Cuando la causa fue elevada a juicio, los fiscales Matías Di Lello y Labozzetta consideraron que el hecho se trató de un “travesticidio, es decir, interpretaron que Diana fue asesinada con un alto grado de violencia “por su condición de mujer trans y por su calidad de miembro del equipo del Programa de Diversidad Sexual del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI)”, que también será querellante.

También recordaron que Diana era “impulsora de la lucha por los derechos de las personas trans, lí­der de la Asociación de Lesbianas, Gays y Bisexuales (ILGA) y dirigente del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL)”.

Sacayán impulsó la sanción de la ley de cupo laboral trans en la provincia de Buenos Aires y en 2012 obtuvo su DNI femenino, otorgado por la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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