Condenaron a seis prefectos a penas de prisión por torturar a jóvenes de la Villa 21-24

El Tribunal Oral N° 9 de la Capital Federal ordenó penas de entre ocho y 10 años de prisión por los apremios a los Iván Navarro y Ezequiel Villanueva Moya, militantes de La Poderosa, en septiembre de 2016.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº9 condenó este viernes a los seis efectivos de la Prefectura Naval acusados de torturar a Ivan Navarro y Ezequiel Moya, militantes de la organización La Poderosa, de la Villa 21-24 de Barracas.

Los oficiales Leandro Antúnez, Osvaldo Ertel y Orlando Benítez recibieron una pena de 10 años y medio de prisión, en tanto que Eduardo Sandoval, Yamil MarsillI y Ramón Falcón fueron condenados a 8 años y 11 meses. Para el Tribunal, que fue presidido por el juez Fernando Ramírez, los acusados incurrieron en los delitos de imposición de torturas, privación ilegítima de la libertad, lesiones leves, robo agravado y calificado por uso de armas de fuego y por haber sido cometidos por miembros de las fuerzas de seguridad. Además, se les impuso una inhabilitación de por vida para ocupar cargos públicos.

En tanto, se anunció que los fundamentos del fallo se leerán el próximo 22 de octubre, momento en que también se instruirán las medidas para que el Ministerio de Seguridad evite que estos hechos vuelvan a repetirse.

En declaraciones consignadas por el portal Cosecha Roja, la abogada del CELS Agustina Lloret celebró el fallo y sostuvo que “lo más importante es que haya quedado claro que fueron torturas”. “Es un mojón en la lucha contra la impunidad. Para Iván y Ezequiel y por todos los pibes por los que no pudimos hacer justicia”, añadió la otra abogada querellante, Gabriela Carpineti.

Ivan Ramírez y Ezequiel Villanueva Moya fueron detenidos y torturados por los prefectos en la noche del 24 de septiembre de 2016. Los jóvenes, que por entonces tenían 18 y 15 años respectivamente, fueron apresados frente a la Casa de la Cultura de la Villa 21-24 de Barracas y trasladados a una garita que la fuerza tiene en ese barrio. Allí los golpearon y los sometieron a todo tipo de vejámenes que, incluso, llegaron a filmar con un celular.