Denuncian riesgos sanitarios y de vida en el complejo Padre Mugica de Villa Lugano

El Movimiento Popular la Dignidad y el Observatorio del Derecho a la Ciudad hicieron un informe técnico. Concluyeron que “todos los edificios del conjunto tienen graves problemas de filtraciones que ponen en peligro la estabilidad estructural”, entre otros problemas.

El Movimiento Popular la Dignidad y el Observatorio del Derecho a la Ciudad hicieron un informe técnico. Concluyeron que “todos los edificios del conjunto tienen graves problemas de filtraciones que ponen en peligro la estabilidad estructural”, entre otros problemas.

Referentes del Movimiento Popular la Dignidad  y el Observatorio del Derecho a la Ciudad elaboraron un informe técnico que advierte sobre problemas edilicios en el Complejo Urbano Barrio Padre Mugica de Villa Lugano (Comuna 8). “Vulneran no solo el derecho a una vivienda digna sino el derecho a la vida y la integridad física de sus habitantes”, afirman los autores del estudio.

Según estas entidades, “aun sin finalizar completamente las obras ni conformar los consorcios, el Gobierno porteño y el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) fueron relocalizando a familias de Villa El Cartón (Ex Au7), del camino de ribera de la Villa 21-24 y del Asentamiento Agustín Magaldi y del Barrio Inta (Ex Villa 19)”.

Entre otros puntos, afirman que “los edificios tienen problemas de mantenimiento porque nunca tuvieron organizados los consorcios, pero tienen vicios de construcción que a lo largo de los años están representando daños prácticamente irreversibles porque afectan la estabilidad constructiva de los edificios”.

Agregan que “todos los edificios del conjunto tienen graves problemas de filtraciones que ponen en peligro la estabilidad estructural debido a las características del sistema constructivo en donde todos los componentes tienen función estructural: los techos superiores tienen filtraciones que hacen a las viviendas de los últimos pisos inhabitables”.

Según el relevo, las cañerías de baños y cocinas tanto de provisión como de desagües, “tienen pinchaduras y roturas con derrames constantes de líquidos que afectan a todos los ambientes linderos y a las viviendas del piso inferior”.

“Las filtraciones de agua en los gabinetes de gas y en los plenos de electricidad, tableros eléctricos, y cajas de ascensores también ponen en riesgo la vida de los habitantes, tal como sucedió recientemente en la Platea 2, en la que además, al tener todos los vanos rejas, hacen de cada edificio una trampa mortal por no permitir una rápida evacuación”, agregan.

“Dados los problemas de cortocircuito en el sistema de instalación eléctrica y el constante riesgo de incendio, es grave que no esté prevista la instalación contra incendios, y que no tengan los pisos los matafuegos reglamentarios”, advierten.

“El GCBA y el IVC están avanzando en la construcción de nuevos Complejos Habitacionales en el marco de los nuevos procesos de re-urbanización de villas priorizando los recursos humanos y el presupuesto de la ciudad. Pero han desfinanciado en forma casi absoluta la atención de los Complejos Habitacionales ya construidos y habitados que tienen graves falencias edilicias y precarias condiciones de habitabilidad”, explican como trasfondo de esta situación.

“En diciembre de 2017, el actual presidente del IVC, Juan Ignacio Maquieyra, se comprometió con las familias a que si al 1 de Enero  de 2018, Nación no otorgaba el financiamiento sería el IVC el que pondría el dinero. Casi luego de dos meses sigue sin cumplir con dicho compromiso”, añaden en el Movimiento Popular la Dignidad en el Barrio Padre Mugica y el Observatorio del Derecho a la Ciudad.

La Auditoría General de la Nación (AGN), el 5 de diciembre del año 2013 elevó un informe sobre las obras realizadas por la Fundación, que abarca el período de ejercicio 2005-2011, explican en el Observatorio y el movimiento político. Allí sostiene que el Conjunto Urbano fue construido sin haberse completado los trámites municipales pertinentes, con lo cual las viviendas adjudicadas no contaban con trámite alguno ni con inspección final de obra, tampoco estaban registradas en el catastro municipal, ni podían ser escrituradas. Tampoco resulta posible verificar la calidad de los materiales empleados en la construcción porque no se especificaron los costos desagregados de los rubros. LA AGN destacó respecto de la presentación del cálculo de estructuras el riesgo de “ruina de obra, fisuras en las paredes, descalce de las carpinterías, y filtraciones”; respecto del estudio de suelos, la “mala elección del sistema de fundaciones, riesgo estructural, ruina de las fundaciones en terrenos permeables”; respecto de la inspección de las obras que quedaban ocultas, el “riesgo de filtraciones y roturas”.