Dos años de prisión en suspenso a boqueteros que robaron $1.600.000 de un Pago Fácil de Almagro

Una vez conocida la sentencia, uno de ellos quedó en libertad. El otro sigue preso por un intento de robo anterior.

Una vez conocida la sentencia, uno de ellos quedó en libertad. El otro sigue preso por un intento de robo anterior.

El juez Gustavo Valle, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de la Ciudad de Buenos Aires, condenó a dos años y dos meses de prisión de cumplimiento en suspenso a dos hombres que el 10 de noviembre del año pasado hicieron un boquete y robaron $1.600.000 de un Pago Fácil ubicado en Gascón y Potosí (Almagro, Comuna 5).

Los condenados son Jorge Alan Chía González y Daniel Stevens Pavez Vivanco. Se les imputó el delito de “robo agravado por su comisión con escalamiento, cometido en grado de tentativa”.

Ambos estaban detenidos desde el momento del hecho y el juez Luis Schelgel les había rechazado la excarcelación durante el proceso de flagrancia.

Pavez Vivanco fue liberado inmediatamente, bajo la imposición de que fije residencia y se someta al cuidado del patronato de liberados. Chía González sigue detenido ya que quedó a disposición del Tribunal en lo Criminal N° 1 del Departamento Judicial de Morón por una tentativa de robo de julio de 2007. En ese expediente, lo habían declarado rebelde y ordenado su captura.

El 10 de noviembre, cerca de las 2:30 de la madrugada, los imputados ingresaron a un estacionamiento ubicado en Gascón y Potosí, en el barrio de Almagro (Comuna 5). Treparon un portón y se dirigieron a la parte techada del lugar, donde colgaron una soga y la usaron para sortear un muro de unos tres metros de altura.

Una vez dentro del sector techado, los condenados hicieron una perforación de unos 45 por 50 centímetros en el muro, lo que les permitió ingresar a un comercio de ortopedia. Desde ahí, hicieron un boquete para poder entrar al local de “Pago Fácil”, lo que ocasionó la rotura de un caño del baño y provocó una gran inundación. La situación fue captada por la empresa de seguridad del local, que avisó a la policía.

Tres oficiales se presentaron pero lo único que advirtieron fue que desde el local salía mucha agua. En ese momento, la empresa de seguridad les señaló que una persona vestida con ropa oscura se estaba fugando. Los policías escucharon ruidos de chapas y terminaron a la vuelta, en el patio de una iglesia ubicada sobre la calle Potosí, donde detuvieron a los dos hombres.

Los condenados utilizaron una linterna, varios juegos de guantes, una tijera de corte de chapa, un pico, una pared, una mochila con herramientas, una masa de hierro y un destornillador.

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