Dos artistas murieron esperando que instalen sus monumentos en Recoleta

Se trata de los escultores María Juana Heras Velasco y Alessandro Kokocinski.

Los escultores María Juana Heras Velasco (1924 – 2014), ganadora de tres premios Konex, y Alessandro Kokocinski (1948 – 2017), ítalo-argentino de renombre internacional, fallecieron sin ver los monumentos de su autoría emplazados en el barrio de Recoleta (Comuna 2), tal como lo establecen dos leyes porteñas, de 2007 y 2011, respectivamente. Hasta el momento, no hay ningún plan oficial para enmendar esta situación.

María Juana Heras Velasco, según la Ley porteña 2.589, debía realizar un homenaje a Juan María Gutiérrez, para ubicarlo sobre la calleja Julio V. González, en el ala sur de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En la actualidad, la empresa Autopistas Urbanas SA (AUSA) realiza tareas de parquizado en el entorno de esta arteria por las obras de la Estación Facultad de Derecho de la Línea H de subtes. “Cuando llegamos no había ningún monumento ni tenemos noticias de que habrá”, dijeron a este medio varios operarios que allí trabajan.

“Es el monumento a la desidia. Del monumento sólo hay planos, maqueta y algunos renders de cómo se vería”, dijo a Pura Ciudad Fernanda Heras, directora del Archivo Taller Heras Velasco, ubicado en el barrio de Balvanera (Comuna 3). Ella fue testigo de las distintas instancias previas a la ley porteña.

“El monumento fue resultado de un concurso organizado por el Comité ejecutivo y Comisión nacional pro- monumento a J. M. Gutiérrez (Ley Nacional 25.365) año 2004. A este concurso la invita el comité en 2005 (Quiroga Lavié le escribe). Ella acepta participar, hace su envío y gana. El jurado (Guillermo Roux, Clorindo Testa y Héctor Schenone) declaran ganadora por unanimidad a la propuesta de M.J. el 20 de julio de 2005 (hay carta original). Este premio consistía en $30.000. La Legislatura porteña sanciona en diciembre de 2007 la Ley 2.589, que autoriza el emplazamiento del monumento frente a la facultad de derecho”, nos dijo Fernanda.

Esta norma porteña cuenta con un solo artículo: “Autorízase el emplazamiento de un monumento a Juan María Gutiérrez, obra del artista María Juana Heras Velazco, frente a la calle lateral existente delante de la Facultad de Derecho y Ciencias Jurídicas, que lleva por nombre Julio V. González”.

La directora del Archivo Taller suma: “A pesar de esto y habiendo presentado todo lo requerido para su ejecución, el premio no fue entregado. La entrega del premio nunca fue efectuada a pesar de haber enviado  (31/7/2006) toda la documentación requerida en cuanto a procedimientos constructivos y presupuesto de ejecución cuyo monto total era, en ese entonces, de $34.100”.

Al año de sancionada la ley, en noviembre de 2008 Juana “escribe carta a Julio Waisman, en ese momento director de Espacios Verdes de la Ciudad, reclamando el premio y la partida para la ejecución del monumento”. “En enero de 2010  Félix de Alzaga, siguiente  director de Espacios Verdes de la Ciudad, le envía carta a María Juana (quien aun no había cobrado su premio ni recibido la partida para la ejecución) para que indique fecha de comienzo de la obra del monumento, en cumplimiento de la Ley 2.589 de 2007. En junio de 2010 María Juana recibe una cédula de notificación de dirección de espacios verdes reiterando el pedido de enero (sin efectividad la entrega del premio y monto presupuestado para la ejecución). Nunca se le entregó el premio ni el monto presupuestado para la construcción del monumento. En agosto de 2010 tiene un ACV que la deja incapacitada hasta su muerte en 2014”, rememora Fernanda.

“En septiembre de 2016 me contacta Eduardo Vázquez transmitiéndome que  la Asociación de Ex Alumnos del Nacional Buenos Aires, ya que el destinatario del Monumento fue alumno de esa Institución, tenía la intención de reactivar el proyecto. No tuve después de eso ninguna noticia”, cuenta sobre el periodo tras la muerte de la escultora.

En el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires dijeron a este medio: “El monumento a Gutiérrez, por temas de financiación, se pidió en el año 2012 ingresarlo al programa de Mecenazgos del Ministerio de Cultura”.

Sugirieron consultar fuentes del Ministerio de Cultura porteño “por la vigencia del programa de Mecenazgos que citan la Comisión de Homenaje”. Sin embargo, la página oficial de este organismo cuenta con una lista detallada de todos los proyectos ganadores de cada año. En ninguno de ellos figura el monumento a Gutiérrez.

Frente a donde debería estar la escultura hecha por Heras Velasco, también en Recoleta, se ubica la Plaza Rubén Darío. El año pasado se habló mucho de ella porque la Comuna 2 (Recoleta) había informado que iba a hacer una pista de running inteligente, por el cual esta unidad descentralizada porteña iba a invertir una suma superior a los $20.000.000. Este espacio verde también es famoso por contar con un vasto paseo de esculturas al aire libre. Centauro moribundo de Bourdelle, Raoul Wallenberg de Jackson y Rubén Darío de Fioravanti son algunas de ellas.

En esta misma plaza debería estar una escultura de Alessandro Kokocinski para recordar a los fallecidos en el atentado a la AMIA, según lo dispone la Ley porteña 4.070, sancionada el 1 de diciembre de 2011. Es una obra de seis metros por seis metros, de dos toneladas de bronce, que desde 2014 está alojada en un galpón de Milán, Italia.

La ley porteña expone: “Acéptase la donación sin cargo por parte del artista plástico Alessandro Kokocinski de un monumento recordatorio de la víctimas del atentado a la AMIA”. “Autorízase el emplazamiento sin cargo de dicho monumento en la Plaza Rubén Darío el que no deberá superar los 40 m2, sin remover, ni afectar por cercanía, las esculturas permanentes y las especies arbóreas existentes”, señala el segundo artículo de la norma. El siguiente plantea: “El Ministerio de Ambiente y Espacio Público emplazará el monumento establecido en el Art. 2° en el sector lindante con la Avda. Figueroa Alcorta de la citada Plaza”.

Este artista no pudo ver su trabajo emplazado en el espacio público porteño. Durante varios años hizo gestiones para lograr el traslado. Incluso, llegó a pedirle ayuda al Papa Francisco. “Para mí todo esto resulta muy triste”, había dicho el artista al diario La Nación en julio de 2016.

“Lo más increíble es que el 17 de julio de 2012 se realizó en la Plaza Rubén Darío el acto de colocación de la piedra fundamental del monumento y más tarde fue promulgada una ley de mecenazgo que permitió reunir los 130.000 euros destinados a la fusión de la obra”, dijo Kokocinski. “Pero todo quedó en la nada”, dijo.

“El monumento debería haberse inaugurado hace mucho tiempo, pero hasta ahora jamás fue posible enviarlo a Buenos Aires porque, por problemas burocráticos de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) relacionados con la transferencia de dinero -pero que se resolvieron a fines de 2015-, no pudo realizarse el giro a la empresa que realizó la fusión en bronce del monumento”, había dicho Kokocinski. En ese entonces la factura era de 130.000 euros.

La suma es para la empresa Fusioni Arte 3 V, de Milán, que se encargó de la fundición. “Todos los costos relativos a la ideación, proyección y ejecución de los bocetos de la obra, en efecto, fueron realizados por mí ad honorem, en solidaridad con las víctimas del atentado”, dijo el escultor hace dos años.

Pura Ciudad habló vía mail con miembros de Fusioni Arte 3 V, quienes dijeron: “Tenemos el monumento aquí en la fondería. Estamos esperando que nos paguen para mandarla a Buenos Aires, son más de tres años que la tenemos aquí. Es un obra espectacular todos los artistas y curadores que viene a la nuestra fondería quedan encantado. Es un monumento imponente y de mucho impacto”.

Fuentes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público dijeron a este medio: “Se consensuó el lugar de emplazamiento con los donantes en el año 2012 a fin de que comiencen con las tareas de emplazamiento. No hay novedades a la fecha”. A la DAIA se le hizo la consulta pertinente, no obteniendo respuestas hasta el momento.