El MPD porteño interviene en defensa de una mujer que denuncia haber sido detenida por besar a su esposa

El hecho ocurrió en la estación Constitución. La joven es acusada por resistencia a la autoridad, pero sostiene que se trata de un caso de violencia institucional y discriminación.

El hecho ocurrió en la estación Constitución. La joven es acusada por resistencia a la autoridad, pero sostiene que se trata de un caso de violencia institucional y discriminación.

El Defensor General Adjunto y responsable del Programa contra la Violencia Institucional del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad (MPD), Luis Duacastella, fue aceptado por la Sala 6 de la Cámara Criminal de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, a participar como “amicus curiae” (Amigo del Tribunal) en la causa que se le inició en octubre del año pasado a una mujer.

La joven es acusada por resistencia a la autoridad. Según la Policía de la Ciudad, estaba fumando en un lugar no permitido, se negó a apagar el cigarrillo y atacó a los efectivos; sin embargo, ella sostiene que el problema fue que ella estaba abrazando y besando a su esposa en la estación Constitución, antes de ir a trabajar.

Según reconstruye el MPD, Mariana Gómez se encontraba junto a su pareja cuando fue interceptada por agentes de la Policía de la Ciudad quienes, al observarlas despedirse, se acercaron y le ordenaron apagar su cigarrillo, a pesar de que otras personas también estaban fumando en el lugar y no existía señalización que indicara la prohibición. Los agentes se refirieron repetidamente a ella como “pibe” y, aunque intentó poner fin a la discusión apagando el cigarrillo y retirándose, la detuvieron de manera violenta. Ese mismo día liberaron a la joven, pero luego fue procesada por el delito de Resistencia a la Autoridad.

En la presentación ante la Cámara de Apelaciones, Duacastella solicitó estar presente en la audiencia pública que se realizará el próximo martes 27 de febrero a las 9.30 hs., y expuso ciertas consideraciones que requirió que se tengan en cuenta al dictarse sentencia en la causa.

En particular, expresó que la acción típica que describe la figura de Resistencia a la Autoridad sólo es posible durante el desarrollo del acto, pero no cuando éste ya ha cesado, por ende al haber apagado la mujer el cigarrillo y predisponerse a abandonar el lugar, conforme la orden impartida, la conducta cesó, siendo detenida en forma ilegítima. Por otra parte señaló que, según la Ley de Seguridad Pública porteña, el personal policial debe respetar los principios de oportunidad, proporcionalidad y gradualidad, además de actuar con responsabilidad, respeto a la comunidad, imparcialidad e igualdad en el cumplimiento de la ley. Teniendo en cuenta que la ley 1.799 de la Ciudad no prevé sanciones para los fumadores (tan sólo para los responsables de los ámbitos donde rige la prohibición) y que el Derecho Penal debe intervenir como “última ratio”, entonces para el Defensor existían otras opciones para que el oficial no procediera al arresto de la joven. A su criterio, ello llevaría, pues, a plantearse si no existió una desproporción entre la conducta de la mujer y la respuesta de los uniformados.

En el escrito, el Defensor Adjunto de la Ciudad también recordó que el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de Naciones Unidas señala que “la detención de una persona por delitos relacionados con la orientación sexual o la identidad de género, incluidos los delitos que no se refieren directamente a las relaciones sexuales, constituye una vulneración del derecho internacional”.

“La participación del Ministerio Público porteño como amicus curiae tiene como finalidad brindar aportes trascendentales para la dilucidación de la causa, dada la trascendencia institucional del caso y el hecho de que el mismo ocurrió en territorio porteño, mediante la intervención de funcionarios públicos locales y respecto a una competencia que ya fue transferida al Poder Judicial de la Ciudad. Asimismo, tal como destacó el Defensor Adjunto, no puede soslayarse la posibilidad “de que se repitan este tipo de situaciones en que se utilice la figura represiva del artículo 239 del Código Penal en supuestos en que la nimiedad de la infracción a la norma no lo justifique”. “Más aún, cuando de las constancias del caso puede advertirse la actitud discriminatoria de los Oficiales encargados de hacer cumplir la Ley, ya que existe el riesgo, por razones conocidas, de que la policía utilice una figura típica para encubrir un uso del siempre presente sistema selectivo de control social”, concluyó Duacastella.