Era diputado K, es chofer de Uber en la ciudad Buenos Aires

Trabaja entre 8 y 9 horas diarias en su Volkswagen Vento. Transporta -no sin cierto remordimiento por los “compañeros taxistas”- principalmente a turistas extranjeros y famosos. “Está bueno que se sepa que el político trabaja para ganarse la vida”, aclara.

Jorge Abello fue hasta diciembre diputado provincial por el FPV en Santa Fe. Una vez finalizado su mandato, se mudó a Buenos Aires, donde tenía pensado estudiar. Pero no sólo los libros ocuparían gran parte de su tiempo, ya que necesitaba un trabajo para solventar sus gastos. Pero eligió uno en medio en una fuerte polémica: se convirtió en chofer de Uber, la aplicación para pedir autos particulares, y la que los taxistas tienen en la mira por atentar contra su fuente de trabajo.

“Desde lo ideológico, como peronista me hace un poco de ruido con los compañeros taxistas. No sé si está bien o mal, pero no podía comprometerme a trabajar tantas horas diarias en un taxi”, asegura Arbello al diario Perfil. Y reconoce que venía siguiendo la evolución de la empresa en otros países, y piensa que es preciso “regularizar su servicio” en Argentina. Desde su puesta en marcha en el país, en abril, más de 550 mil usuarios se bajaron la app y unos 37 mil choferes se inscribieron.

Arbello cuenta que en un día promedio sube a su Volkswagen Vento a las 18, y con la app activa hace unos 20 viajes hasta las 2 o 3 de la mañana. Extranjeros, empresarios y famosos, dice, son quienes más suben a su vehículo. Incluso por seguridad, muchos piden sentarse adelante, junto a él.

“Si tengo que hablar con algún compañero taxista, le explicaré de la mejor forma por qué hago esto. Por mi formación ideológica entiendo al gremio, pro el diálogo es la solución. No vengo a sacarle el trabajo a nadie”, revela el ex diputado, y confía que también le cuenta su historia a los pasajeros.

“Está bueno que se sepa que el político trabaja para ganarse la vida”, aclara.

Durante su estadía en el Legislativo, refleja la nota, Arbello presentó 17 proyectos de ley. El año pasado, este “peronista hasta la médula” -como se autodefine- viajó al Vaticano para llevarle al Papa Francisco una iniciativa contra la trata de personas.