Estación Ping Pong: deporte e integración en un espacio recuperado por vecinos

Hay juego libre y campeonatos dentro de la Playa de Cargas Caballito, un lugar con 16 años de historia de autogestión.

Hay juego libre y campeonatos dentro de la Playa de Cargas Caballito, un lugar con 16 años de historia de autogestión.

La Estación de los Deseos es un espacio cultural en la Playa de Cargas Caballito (Bacacay 1608, Comuna 6). En 2002 los vecinos la recuperaron y la pusieron en valor. Desde entonces en su galpón ferroviario se han desarrollado actividades como biblioteca, salas de ensayo, atelieres de artistas, talleres, teatro, proyecciones. Desde agosto pasado allí también funciona Estación Ping Pong, un espacio de deporte con clases, campeonatos y recreación.

“Donde voy, veo mesas”, bromea Iván Matías Eidelson, uno de los fundadores de Estación Ping Pong. Por un lado, dirige el Circuito TMT (Tenis de Mesa para Todos), un espacio amateur de tenis de mesa que cuenta con más de 2000 jugadores en actividad, de la Federación de Tenis de Mesa Ciudad de Buenos Aires y Conurbano. Por el otro, es realizador audiovisual. Un día, trabajando de esto último, conoció la Estación. Entonces su costado deportivo salió a flote. Cuando vio que el galpón ferroviario era “un espacio amplio, que se podía iluminar sin problemas y podían ponerse varias mesas a la vez” preguntó a los referentes. “Entré y les tiré “si quieren podemos hacer un evento de ping pong”. Maduró la cosa y fue una actividad regular”, celebra.

“Hoy podés jugar un partido de ping pong y escuchar de fondo las clases de tambores, o también a alguien tocando el piano. Entra y sale gente. Hay personas tomando mate en el andén mientras miran cuando pasa el tren Sarmiento”, describe Iván sobre la convivencia con las múltiples expresiones que anidan en el galpón de techos de chapa a dos aguas y muros enladrillados. “Son de las primeras instalaciones ferroviarias del país. Caminás por Bacacay y pasás por una arcada antigua. Después hay un camino adoquinado hasta el galpón, que está rodeado de verde. Parece la estación de Mercedes (a 100 kilómetros de Capital Federal) o alguna otra ciudad o pueblo del interior; pero no, es el corazón de la Ciudad de Buenos Aires”, celebra como espacio de pertenencia.

Sobre Estación Ping Pong, comenta: “La actividad es de 18.30 a 22.30 los días de semana. De lunes a jueves que hay clases y los viernes durante el año pasado hicimos un espacio de encuentro abierto y gratuito. La gente venía a jugar por la suya. Se encontraba con jugadores de selección nacional, aficionados, jugadores de tenis de mesa adaptado (deporte paralímpico). El umbral es grande. Tratamos que todos jueguen con todos. Que todos se lleven un aprendizaje”.

Liliana Cucut también es parte de este proyecto y añade: “Va más allá de sexo, edades, niveles de juegos. Hay camaradería y solidaridad, más allá de que sean federados o aficionados. El clima es de ayudar al otro, de recomendarle cómo pegarle a la pelota. Es enriquecedor no solo desde lo deportivo”.

Para Iván, el ping pong es “un deporte de alta complejidad. Por la precisión, el feeling con la pelota”. De todos modos, explica: “Es muy receptivo. Te juega desde un niño de seis años hasta un tipo en silla de ruedas”. Agrega que lo valioso de jugarlo en espacios como la Estación es el clima de camaradería.

“Para la cabeza es espectacular. Cuando empecé tenía quilombos personales, la rutina. Como trabajaba en forma independiente trabajaba los días de semana, los fines de semana. Nunca tenía tiempo libre. Jugar al ping pong me ordenó los horarios. Yo quería estar en el club a la tarde. Empecé en el Club AG de Villa Martelli,  después me pasé a TopMINC (Nicasio Oroño 471, Caballito) y al Club Alvear (Parque Avellaneda, Comuna 9), que tiene una fama en todo el país por sus jugadores de ping pong”, se pone de ejemplo Iván.

“Probamos muchas cosas el año pasado”, repasa sobre Estación Ping Pong. Dice que hubo clases, pero que la gran novedad fue haber hecho campeonatos por equipos para aficionados “porque no hay propuestas a nivel oficial”.

Repasa que los campeonatos en el país están regulados por la Federación Nacional de Tenis de Mesa. Se le suma la Federación de Tenis de Mesa Ciudad de Buenos Aires y Conurbano, propietaria del Circuito TMT, del cual forma parte Estación Ping Pong desde este año.

“Todas las semanas son ocho, diez torneos. Se juega por categorías, duran dos horas. Te anotás en el momento. Es muy flexible. Podés jugar aun estando comprometido con actividades (familia, trabajo)”, explica Iván sobre TMT.

Sobre expectativas para este segundo año de vida, Cucut afirma que este proyecto “es muy intenso más allá de que tenga poco tiempo”: “Todos los días hay novedades, desde jugadores nuevos hasta propuestas. No nos da tiempo de aburrirnos o pensar los cronogramas. Proyectamos muchas actividades que quedaron del año pasado”.

Para los creadores de este proyecto deportivo en Caballito, el ping pong “se trata de una disciplina, que en su ejercicio raya con expresiones artísticas como la música, la danza y la poética, cosa que lo convierte en mucho más que un deporte de moda en constante expansión y crecimiento”. Con este espíritu, complementan su dinámica con la rica vida cultural en la Estación de los Deseos, recuperada por sus vecinos hace casi dos décadas.