Flores: un hombre se agarró a piñas con cinco obreros porque acosaron a su hija

Intervino la policía y demoró a los seis adultos. En la Ciudad rige una ley que pena el acoso callejero.

Un grupo de obreros insultó y profirió improperios a una adolescente de 15 años que reside en José Martí al 900, en el barrio de Flores (Comuna 7). El padre divisó la situación y encaró a los trabajadores. Empezó una batalla campal que terminó con la intervención policial. Los seis adultos terminaron demorados.

“Salí a sacar la basura y me empezaron a decir cosas, a silbar, a decirme ‘linda’ y cosas así. Cuando volví a mi casa mi papá había escuchado todo y salió a reclamarles por lo que habían hecho”, contó Iara, la adolescente acosada.

“Mi marido discutió con uno de ellos”, dijo a TN Ana, la mamá de la chica. La mujer agregó que otros cuatro obreros se acercaron al lugar de los hechos con palas y una piedra. El padre se defendió con una maza.

Hubo una gresca en la puerta de la familia. Algunos de los obreros rompieron un vidrio de la ventana y habrían querido meterse en el inmueble.

Durante la pelea, uno de los obreros, identificado como Mariano Gabriel, de 21 años, tuvo un corte en el cuero cabelludo, en tanto el padre de la menor resultó herido en la boca y en ambos codos, según constató el SAME.

“Se lo llevaron detenido y esposado cuando era la víctima”, se quejó la esposa ante el desenlace de este hecho.

La Ley porteña N° 5.742 pena este tipo de casos donde hay acoso callejero. El segundo artículo de la norma explica: “Se entiende por Acoso Sexual en espacios públicos o de acceso público a las conductas físicas o verbales de naturaleza o connotación sexual, basadas en el género, identidad y/u orientación sexual, realizadas por una o más personas en contra de otra u otras, quienes no desean o rechazan estas conductas en tanto afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, integridad y libre tránsito, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo en los espacios públicos y en los espacios privados de acceso público”.

El acoso sexual en espacios públicos o de acceso público, según la ley, puede manifestarse en las siguientes conductas: comentarios sexuales, directos o indirectos al cuerpo; fotografías y grabaciones no consentidas; contacto físico indebido u no consentido; persecución o arrinconamiento; masturbación o exhibicionismo, gestos obscenos u otras expresiones.

El hecho ocurrido en Flores, tal como lo describió la víctima, encuadra dentro del acoso sexual en espacios públicos.

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