Gimnasios y natatorios piden una reapertura urgente y ayuda económica: “Estamos en una situación desesperante”

Dueños de establecimientos y profesores realizaron una protesta frente a la Legislatura porteña.

Por Mateo Lazcano

Dueños de gimnasios y natatorios, agrupados en “Gimnasios Unidos”, junto a profesores de educación física, y distintos empleados del sector, se movilizaron este jueves 10 de septiembre a la sede de la Legislatura porteña para reclamar que se atienda la grave crisis que viven hace casi seis meses, cuando se decretó el cierre de los mismos a causa de la pandemia.

Allí presentaron una nota al vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, pidiendo que se haga todo lo necesario para lograr la rápida reapertura de estos locales, y al mismo tiempo se brinde una ayuda económica para paliar los costos que, en este tiempo, han debido afrontar mientras contaban con ingresos escasos o directamente nulos.

Además, sostuvieron charlas con los legisladores de Juntos por el Cambio Guillermo González Heredia, Marcelo Guouman y Gonzalo Straface, quienes se comprometieron a intermediar para lograr una pronta respuesta. Sumado a ello, también fueron recibidos por el diputado porteño Manuel Socías, del Frente de Todos y allegado al ministro Matías Lammens. E intercambiaron contactos con José Luis Giusti, ministro de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad, desde donde los invitaron a una reunión para los próximos días con integrantes del equipo de Salud.

“Pedimos que nuestro sector se incorpore a la ley los beneficios del sector gastronómico y de la construcción, que exime por seis meses el pago de Ingresos Brutos”, destacó Germán Borrego, referente de los gimnasios porteños. “La situación es crítica, ya van más de 200 gimnasios que cerraron las puertas, con los puestos de trabajo que ello implica. Hay trabajadores, instruidos, profesionales, que están trabajando de delivery o hasta yendo a comedores comunitarios porque no tienen para comer”, describió Borrego.

“La idea es que esto sea algo de consenso entre las fuerzas, que no quede atrapado en la puja política”, agregó, en referencia al diálogo sostenido con legisladores oficialistas y opositores. “La necesidad es muy concreta: ayuda económica y fecha de apertura. El sector tiene 20 mil familias que dependen de él, y hasta ahora no tuvimos respuesta”, explicó.

Otra de las voces que plantearon la dura realidad de los gimnasios fue la de Jorge Vázquez, titular de Target Gym. “Estamos en un momento delicado. Detrás de nosotros trabaja mucha gente, y lo único que falta es una decisión política. Necesitamos volver de forma urgente, ya no podemos aguantar más. Tenemos los protocolos listos para abrir”, expresó.

Walter, a cargo del instituto IAS, con cinco gimnasios a lo largo de la Ciudad, brindó un panorama aún más dramático. “Hoy estamos muertos. Desde mediados de marzo estamos cerrados. Al principio, teníamos algo de ingresos con alquileres de máquinas, pero desde que se permitieron las actividades al aire libre, ni siquiera eso. La actividad hoy es nula, con todo lo que ello implica. “No pagamos ni servicios ni alquileres ni impuestos, y es realmente una incógnita cómo lo afrontaremos”, señaló.

El presidente de IAS cuestionó la falta de ayuda del Gobierno de la Ciudad, y aseguró que “da mucha frustración que no nos expliquen por qué no podemos reabrir”. “Los gimnasios son seguros, presentamos el protocolo, validado por el doctor Stamboulian, que disminuye la cantidad de usuarios, asegura el distanciamiento, garantiza la limpieza de las superficies de contacto, reduce las clases grupales, y establece estaciones con alcohol en gel”, contó. Además, enfatizó en que sus locales “son de cercanía”. “La gente viene caminando, no utiliza transporte público. Y al tener que tomar turnos, se evitan las aglomeraciones que ocurrieron con los runners, y tenemos registros para seguir los contactos en caso de que se detecte un positivo”, detalló.

“Somos auxiliares de salud, deberíamos ser considerados esenciales y estar trabajando hace rato”, lamentó Walter. En el mismo sentido se expresó Patricia Cámere, administradora de la Escuela de Natación y Colonia “Hipocampo”, que cuenta con la concesión de piletas en tres instituciones deportivas en Buenos Aires.

“Está probado que el agua no es un factor de contagio, el virus está en el aire. Y nosotros trabajamos como auxiliares de salud, entrenando la gente favorecería a su sistema inmune”, planteó, respecto a la realidad de los natatorios. Cámere aseguró que la Escuela que ella preside cuenta con “cero ingresos” , y que debieron recurrir a ahorros o dinero proveniente de otro lado, junto al programa ATP, para hacer frente al pago de los cerca de 90 empleados que tiene.

“Estamos pidiendo auxilio a todos lados. Acá no hay contacto que valga, no hemos tenido respuesta lamentablemente”, indicó. En tanto, destacó que está previsto un estricto protocolo para el uso de vestuarios, y que los natatorios están en condiciones de organizar y garantizar su cumplimiento en el caso de que se los habilite.

En el mismo sector, Vanina Delfino planteó lo que sucede con el centro de educación acuática que posee en Flores. “Es la primera vez en 30 años que estamos cerrados. Y nosotros no podemos dar clases virtuales acuáticas, por lo que no tenemos ingresos”, dijo.

“De 400 socios en marzo, hoy apenas tenemos la ayuda de cerca de 50 de ellos que siguen un programa virtual de actividades en tierra y nos ayudan. Y debimos recurrir a la venta de barbijos con nuestro logo como forma de obtener un dinero extra, pero es realmente complicado”, señaló. “Queremos certezas, saber cuándo podremos volver a las actividades, a pesar de saber que la nueva normalidad será dura”, agregó.