Horror en Flores: una mujer degolló a su hija de nueve años y la abandonó en la calle

La sospechosa, de 48 años, fue detenida poco después, cerca del lugar del crimen.

Una mujer degolló y terminó con la vida de su hija de nueve años en la esquina de Terrada y Bacacay, en el barrio porteño de Flores (Comuna 7), La sospechosa del aberrante crimen fue detenida poco después por efectivos de la Policía de la Ciudad.

La mujer, de 48 años de edad, era concubina del encargado de un edificio de la zona y habría sido víctima de violencia de género.

La niña fue encontrada, cuando ya estaba muerta, por un hombre que vio escapar a la autora del hecho, y llamó al 911.

Según el parte policial, la menor fue trasladada al Hospital Álvarez, en donde se constató el fallecimiento.

Gracias a las cámaras de seguridad, la mujer fue encontrada muy cerca de las vías del tren Sarmiento. Tenía un cuchillo en la mano -que al oír la voz de alto lanzó al jardín de un edificio vecino- y el DNI de la chica asesinada.

Fuentes de la Policía de la Ciudad aseguran que, en febrero de este año, Angélica denunció a su pareja y padre de sus hijos por lesiones.

Según Infobae, otros investigadores apuntan que Angélica sería paciente ambulatoria de un hospital psiquiátrico porteño con un diagnóstico de depresión y angustia, que se habría negado a internarse y que sufriría una enfermedad en uno de sus ojos. De vuelta en su casa a pocas cuadras de la comisaría donde su mujer está arrestada, Alfredo es quien le hace las preguntas a Infobae mientras habla a través del portero eléctrico y esquiva dar respuestas.

Vecinos en el barrio de Flores hablan de una relación conflictiva entre él y su mujer en una casa con dos perros y siete gatos, sospechas de esa violencia de género que fue denunciada, hablan del suicidio de la madre de Angélica. A través del portero, Alfredo, que declaró, asegura: “Anoche mi mujer y mi hija salieron a comprar alfajores y no volvieron. A las 22:30 me enteré lo que había pasado”.

La investigación del caso está en manos del Juzgado N°20.

La niña iba a la escuela Escuela N°4 Arturo Umberto Illia, ubicada sobre Avenida Rivadavia en Caballito. Las madres de los compañeritos de la víctima dijeron que la relación entre madre e hija no demostraba nada fuera de lo normal.

“Era una madraza”, coincidieron muchas aunque una destacó que era común verla en la esquina llorando junto a su mamá.

Ese concepto de buena madre lo comparten también familiares suyos. Por ejemplo, su suegra quien dijo “era una madraza. Era buena”. Sofía, hermana de Alfredo Martínez, la pareja y padre de sus hijos, coinciden en la descripción: “era muy amorosa con los hijos, los amaba”.

Angélica padecía una enfermedad degenerativa de la vista. También se le había detectado un tumor en la retina por lo que su visión estaba disminuída considerablemente. Además, acarreaba, desde hace 6 años cuando se suicidó su madre, problemas psiquiátricos.

“Estaba enferma. Alfredo dice que no la podían atender”, aseguró la suegra de la mujer. A su vez, las madres del colegio contaron que ellas les hacía hincapié en “que estaba perdiendo la vista” y que en los últimos meses “estaba demasiado flaca”.

“Ella tenía un vínculo cambiante. Por momentos podía estar bien y al rato podía estar muy mal. Entraba en depresiones agudas, angustia, ataque de pánico y delirios”, dijo su marido, quien intentó internarla pero en el Hospital Álvarez le dijeron que no tenían cama.

Sobre la fatídica noche, descartó que hayan discutido o que su mujer haya amenazado con tremendo desenlace. Sin embargo, los minutos previos al crimen en el cual la mujer empuña el arma dentro de un bolsillo y busca un lugar oscuro para cometer el hecho, pueden demostrar lo contrario.

En tanto, los otros hijos de Gómez, fueron trasladados a una dependencia judicial.