Inseguridad: 20% de los porteños considera comprar un arma

Son datos del Observatorio Gente en Movimiento, coordinado por la periodista y diputada Gisela Marziotta.

El 70 por ciento de los porteños cree que una mejora en el sistema de seguridad de la provincia de Buenos Aires mejoraría la situación de la inseguridad en la Ciudad de Buenos Aires, y el 50 por ciento considera que la inseguridad aumentó en los últimos tres meses, según indican los últimos datos del Observatorio Gente en Movimiento, coordinado por la periodista y diputada Gisela Marziotta.

El nuevo informe aborda las principales preocupaciones de los habitantes de CABA y muestra cómo evolucionaron en los últimos meses. En este sentido, en septiembre la inseguridad fue destacada como uno de los problemas más urgentes para los porteños y está prácticamente a la altura de la preocupación por la salud que, al decretarse la cuarentena, a fines de marzo, era la principal preocupación de los vecinos y vecinas.

Según el informe, en abril la salud era el tema prioritario para el 40 por ciento de los porteños, pero en septiembre la tendencia bajó al 29 por ciento. La seguridad, en cambio, fue considerada como tema prioritario para el 25 por ciento en septiembre, cuando en abril lo había sido solo para el siete por ciento. Esto tiene que ver con que la mitad de los porteños afirma que la inseguridad aumentó durante los últimos meses, mientras que para el 37 por ciento se mantuvo igual, y solo el seis por ciento cree que disminuyó. Ante la creciente preocupación, un 20 por ciento considera tener un arma en la casa y un 17 por ciento se ha organizado junto a sus vecinos o posee algún tipo de alarma colectiva.

El tema de educación mostró una tendencia similar: al principio de la cuarentena era prioritario para un cuatro por ciento de los porteños y ahora lo es para un 14 por ciento. En relación con la propuesta del Gobierno de la Ciudad de armar encuentros con estudiantes en espacios abiertos, el 60 por ciento afirmó que preferiría no mandar a sus hijos a la escuela y esperaría hasta el año que viene para hacerlo. Solo el 33 por ciento de los padres afirmó que mandaría a sus hijos en tal caso.

Esto puede vincularse al mayor temor al contagio que mostraron los nuevos resultados: en junio un 54 por ciento de las personas consultadas temía contagiarse de Covid-19 y en septiembre la cifra aumentó al 76 por ciento. Al principio del mencionado período el 43 por ciento afirmaba no tener miedo al contagio, cifra que descendió al 23 por ciento.

Por otro lado, el 60 por ciento de los padres afirmaron que piensan reducir gastos en educación. Desde julio se mantiene la propensión de un 33 por ciento de los padres con hijos en escuelas de gestión privada a cambiarlos a instituciones más económicas, y de un 27 por ciento a cambiarlos a escuelas públicas. Esto implicaría un fuerte aumento en la demanda para estas últimas, en un contexto en el que la falta de vacantes va en aumento y perjudica hoy a unos 25 mil chicos.

Algo similar ocurre en cuanto a la salud. El informe revela que el 37 por ciento de los usuarios del sistema de salud privado está considerando comenzar a asistir a la salud pública. La situación económica también impacta en los inquilinos. En septiembre, el 49 por ciento de las personas consultadas no sabe si podrá pagar el próximo alquiler y el 33 por ciento tiene la certeza de que no podrá hacerlo.

El acceso a internet es otra de las variables relacionadas al tema de educación que fue contemplado por el Observatorio. El 52 por ciento de los porteños dice tener una conexión a internet “adecuada” para estudiar o trabajar, mientras que el 33 por ciento considera que su conectividad es “insuficiente” y el ocho por ciento “nula”. También se consideró este aspecto desde la perspectiva del trabajo: el 43 por ciento de los consultados afirmó que sus empleadores no les brindaron los elementos necesarios para realizar sus trabajos, el 35 por ciento aseguró que sí, y el 22 por ciento no lo sabe. Entre quienes dijeron que no les brindaban herramientas, se destacó en un 37 la falta de elementos informáticos, en un 21 por ciento la falta de conectividad y en un 18 por ciento la falta horarios claros de trabajo.