La Casa del Ángel

Ubicada en el barrio de Belgrano (Comuna 13), era conocida por ese nombre porque al pie del mirador había una escultura femenina alada semejante a un ángel.

Ubicada en el barrio de Belgrano (Comuna 13), era conocida por ese nombre porque al pie del mirador había una escultura femenina alada semejante a un ángel.

La casa del arquitecto Carlos Delcasse era un resabio del pasado belgranense. Hoy es solo una evocación. Fue construida en la última década del siglo XIX.

El conjunto principal estaba sobre la calle Cuba N° 1919 rodeado por un jardín arbolado con magnolias, camelias y palmeras. Por la calle Sucre llegaba hasta Arcos donde un gigantesco cedro extendía sus ramas sobre un antiguo portón de hierro tan simple que pasaba inadvertido. Daba acceso a un pabellón que el propietario utilizaba como sala de armas y donde, además de la pedana de rigor, había un polígono de tiro, salones para gimnasia y descanso. Estaba retirado unos 15 metros de la casa. Una pared se extendía desde la casa a la sala de armas.

La casa, de estilo con tendencias renacentistas, tenía planta baja, uno de cuyos lados se caracterizaba por una galería construida con columnas de mampostería coronada por una terraza con balaustre que era parte del primer piso y un segundo con una solitaria y elevada habitación, mirador con techo de pizarra.En total, la casa comprendía unas 20 habitaciones y una escalera de ébano labrado. Habría bronces de Rogelio Yrurtia; uno con el retrato del dueño de casa y también uno de los torsos que sirvió de estudio para su obra “Canto al Trabajo”.

También se la llamó “la casa de los duelos” porque allí, además de las tertulias que mantenían con los aficionados a la esgrima, como Roque Sáenz Peña, Benito Villanueva, Alfredo Palacios, Florencio Parravicini, Hipólito Yrigoyen, los hermanos Newbery, entre otros; que acudían a su pedana para aprender y ejercitarse en reñidos asaltos.

Delcasse había fundado y presidido el “Circle del´Epée” que funcionó en su casa. La esgrima solía ser un aspecto importante en la formación de los políticos argentinos de antes.

Practicaban en los clubes y donde podía el arte del florete, el sable o la espada.

Propiedades particulares, estancias, una isla en el Tigre podían ser escenarios elegidos no tan sólo para practicar sino para llevar a cabo lances de honor. El parque de la casa del Dr. Delcasse fue escenario de muchos duelos caballerescos.

El Dr. Carlos Delcasse nació en Burdeos (Francia) en 1852. Llegó a la Argentina a los dos años. De joven se vio obligado a realizar todo tipo de trabajos. Pero por su gran deseo de superación y su férrea voluntad logró el título de abogado.En 1887 fue elegido Intendente por Belgrano; en 1893, asesor de la policía de la Provincia de Buenos Aires. Luego fue elegido Concejal Metropolitano en 1889 y Diputado en 1900 y en 1904.

Fue coleccionista de obras de arte, orador, político. Con el pseudónimo de Carlos María Menviel escribió un libro de guía para los médicos de los duelos. No solo practicaba la esgrima, era un eximio tirador y uno de los propulsores del boxeo, que entonces estaba prohibido.

Bregó por la práctica de una gimnasia física metódica y ordenada.Murió en 1940, a los 88 años y todavía era con su figura menuda, un hombre ágil y en plenitud de su vigor físico. Su hija, la señora Carlota Delcasse de González, siguió ocupando la casa y permitió que ella fuera escenario para varias películas como “La Casa del Ángel” realizada en 1956 por Leopoldo Torre Nilson en base a un libro de su esposa la escritora argentina Beatriz Guido.

La Casa del Ángel es una novela evocadora de convencionalismo y prejuicios de una sociedad porteña ya esfumada en el tiempo. El nombre fue sugerido por una figura femenina alada con una lira que se encontraba debajo del mirador y en un ángulo de la pared. Su semejanza con un ángel promovió la denominación.La casa fue vendida y sus nuevos dueños la demolieron (1977) para construir allí tres “altas torres” como las que habitualmente se levantan en Belgrano, pero una ordenanza municipal ya establecida, impidió otorgar el permiso respectivo, razón por la cual el terreno estuvo en estado de casi abandono.

En la actualidad nos encontramos en este sitio con una galería denominada “Galería del Angel”

Fuente: Buenos Aires Antes y Ahora