La Defensoría del Pueblo porteña alerta que 10 escuelas públicas pueden tener asbesto

Según el estudio, se trata de una sustancia peligrosa para la salud. Se relevaron 61 establecimientos entre 2016 y 2017.

La Dirección de Condiciones del Trabajo de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires encontró que la infraestructura de al menos 10 escuelas porteñas tienen asbesto, una sustancia cancerígena. Es la misma que había en vagones de la Línea B y que el Gobierno local tuvo que remover.

Los relevamientos fueron realizados en los años 2016 y 2017 y continúan durante 2018. Se visitaron 61 escuelas públicas de diferentes modalidades educativas dependientes del GCBA.

Ahora, 17 establecimientos (28% del total relevado) deberán ser revisados ya sea por la posible presencia de asbesto en 10 de ellos, o bien para verificar el funcionamiento de las calderas en siete edificios escolares.

“En el marco de la misma actuación, durante este año 2018, seguiremos trabajando para la detección de asbesto y de inadecuadas condiciones de trabajo para los trabajadores y la población educativa”, sumaron.

En este marco, se solicitó al Gobierno de la Ciudad mediante oficios entre el año 2014 y 2016 que remita información de las inspecciones realizadas a los establecimientos educativos en relación a las calderas y el plan de mantenimiento de las mismas, informó la Defensoría.

En el informe “se hizo hincapié respecto a los materiales utilizados como aislantes térmicos de las calderas y las cañerías para detectar la posible presencia de asbesto en las instalaciones”. Otros datos relevantes que se tuvieron en cuenta en estos equipos son: la fecha de instalación de las calderas, el mantenimiento preventivo y las condiciones generales de la sala de calderas que surgen de la Ley 19.587 y normas de la Ciudad.

Según la OIT, fallecen más de 100.000 trabajadores en el mundo por las enfermedades ocasionadas por la exposición al asbesto. Más de 56 países han prohibido el uso de este mineral, que es utilizado para múltiples aplicaciones, como revestimiento en las cañerías de vapor, calderas, conductos para hornos, cartón grueso, materiales para insonorizar y como aislante térmico, entre otros casos, añadió.

Entre esos países figura la República Argentina. Para ello, el Ministerio de Salud de la Nación publicó las Resoluciones 823/2001 y 845/2000. También existe la Ley 24051 de Residuos Peligrosos.

La Ciudad de Buenos Aires cuenta con la Ley 1820/05 que prohíbe la producción, importación, comercialización y uso de fibras de asbesto, en su variedad anfiboles o crisotilo.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, el asbesto o amianto “es el nombre de un grupo de minerales fibrosos que están presentes en la naturaleza y son resistentes al calor y la corrosión. Debido a estas propiedades, el asbesto se ha usado en productos comerciales, como materiales a prueba de fuego y de aislamiento, frenos de automóviles y materiales para paneles de yeso”.

“Si los productos que contienen asbesto son alterados, se liberan al aire fibras pequeñas de asbesto. Cuando se inhalan fibras de asbesto, estas pueden quedar en los pulmones y permanecer allí por largo tiempo. Con el tiempo, las fibras de asbesto acumuladas pueden provocar inflamación y cicatrización de tejido, lo cual puede afectar la respiración y causar problemas graves de salud”, alertan.