La mayoría de las consultas de inquilinos es para dar de baja los contratos en forma anticipada

El 40% de las preguntas ante el Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo porteña son para este fin.

El 40% de las consultas formuladas ante el Programa de Atención a Inquilinos de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires son para dar de baja en forma anticipada el contrato de alquiler. Es porque los alquileres porteños están en un techo histórico, que insumen más del 50% de los ingresos.

“De ser un organismo dedicado a garantizar el cumplimiento de los derechos de quienes alquilan, se pasó a asistirlos cuando tienen dificultades en asumir los pagos mensuales”, sostiene Fernando Muñoz, coordinador de dicho programa.

En marzo de 2018, el 21 por ciento de las consultas estaban vinculadas a la dificultad en sostener el pago del alquiler y las expensas; en octubre, esa cifra ascendía al 35 y durante los meses de diciembre y enero esa tendencia se acentuó, llegando al 37,01 por ciento de los casos. “Muchos inquilinos se acercan con el contrato vigente y consultan como rescindirlo, incluso sin tener deudas acumuladas. Actualmente destinan más de la mitad de sus ingresos al alquiler y se les hace imposible llegar a fin de mes. Por lo tanto, buscan alternativas: viviendas más chicas y en  barrios más alejados, volver a vivir con padres o hijos, compartir viviendas con extraños o alquilar habitaciones en hoteles y pensiones”, detalló

“En términos de la incidencia que tienen sobre los ingresos, estamos ante los alquileres más caros de la historia en la Argentina. Hoy representa más del 50% del ingreso salarial, el punto más alto en 100 años de contratos de alquileres. Hubo algún pico similar en 1978, en plena dictadura, cuando se derogó una ley que limitaba los alquileres al 25 por ciento del salario y se liberaron los contratos, lo que posibilitó al mercado a fijar los precios a piacere pero aun así se mantuvieron cerca del 30 por ciento. En ese momento, como pasa también ahora, hubo una caída del 50 por ciento de los salarios en la que los ingresos quedaron muy atrasados en relación a la inflación”, explicó Muñoz a PáginaI12.

“En la Ciudad de Buenos Aires se está dando un fenómeno similar al que ocurrió entre 1999 y el 2000 donde muchas familias inquilinas viven en departamentos y en barrios de clase media, pero puertas adentro están pasando una situación de pobreza. Y esto es porque hoy para cubrir los gastos completos –alquiler, expensas y servicios– de una vivienda de dos ambientes se necesitan cerca de 17 mil pesos mensuales, lo cual hace que el resto que queda es muy poco para vivir. Por eso nuestra preocupación está puesta en la situación social que están viviendo hoy los inquilinos en la ciudad”, agregó.

“Una es que tiene la cantidad de contratos de alquiler más alta del país: el 40 por ciento de los hogares porteños son alquilados. La otra particularidad tiene que ver con la cantidad de personas que vive por hogar, que es cada vez más baja: en este momento, el promedio es de 2 personas por hogar –algo que también ha modificado mucho la capacidad de ingresos que hay por hogar– y hay barrios como Caballito o Palermo en donde la mitad de las viviendas están ocupadas por una sola persona, lo cual hace que el alquiler sea mucho más difícil de afrontar”, explicó Muñoz.