Noticias de Buenos Aires

Los dibujantes son los nuevos rockeros de la escena cultural porteña

Crecen las propuestas con historietistas e ilustradores que realizan su trabajo en vivo.

Fotos: Facebook Dibujados y Comicópolis

Como si de un buen solo de guitarra se tratase, hoy en la escena alternativa porteña hay ovación del público ante los trazos de tinta china en vivo y en directo. Es como la magia: primero hay una hoja en blanco y luego de una cadencia de muñeca aparecen, ante los ojos de cientos, monstruos, paisajes, chistes y cuanto uno tenga ganas de soñar. Por este pase de arte es que los dibujantes se ganaron un lugar central en los escenarios de la ciudad de Buenos Aires. Al introspectivo momento de chocar los cinco con las musas y la inspiración, los del noveno arte añaden un nuevo perfil alto.

La semana pasada se realizó en la Ciudad Cultural Konex la segunda edición de la Noche de los Dibujantes, hecha por los organizadores de los ya míticos eventos Viñetas Sueltas y Comicópolis, con invitados de primer nivel como Horacio Altuna, Tute, Alejandra Lunik y a la vez nuevas camadas que deslumbran en el ascenso. La dinámica, al igual que el primer encuentro organizado por Editorial Orsai (escritor Hernán Casciari) y ADA (Asociación de Dibujantes de Argentina) en el Teatro 404 del barrio de Chacarita, era sencilla: el público compraba hojas en blanco, hacía cola ante el tablero de su dibujante favorito y le pedía un diseño puntual. Las colas se extendían como si se tratase de la hora pico para tomar transporte público.

El chiste entre los dibujantes estaba sobre qué pedidos extraños les iban a hacer: un T-Rex evangelista peleando con Flota-Flora contra un Darth Vader hincha de Racing, una montaña violeta que canta canciones de Sergio Denis a la madrugada, y tantas ideas locas que pueden surgir en ese momento donde dibujante y concurrentes están frente a frente.

Otto integra el colectivo Alegría, que desde las redes sociales se posicionó como referencia de la sátira política actual. Estuvo en la Noche de los Dibujantes y así describe su paso ante Pura Ciudad: “Estuve nervioso al principio pero después me relajé y se me hizo muy rápido. Es más, la gente se me ponía a hablar mientras le dibujaba sobre sus cosas. Oficié casi de psicólogo en algunos casos. Fue divertido”.

Si la cuarta pared entre autor y público ya estaba enclenque con la irrupción de las redes sociales, este tipo de eventos dieron el soplido final para la interacción en el momento mismo de creación.

Así lo ve el dibujante Brian Janchez, referente de Ediciones Noviembre, quien también transpiró la gota gorda en el Konex: “Me divertí mucho con los pedidos. Fue una linda forma de socializar el dibujo porque la gente se sentaba a veces conociéndote o no y vos por el solo hecho de que te lo pidan te esforzabas en cumplirles el pedido”.


Capitán Manu es historietista, docente en la UNA y referente de la editorial Panxa. Ante este medio reflexiona sobre la implicancia de dibujar en vivo: “El dibujo es un trabajo esencialmente íntimo y solitario y de golpe hacerlo delante de una persona se siente muy raro. Pero entiendo que a mucha gente le gusta y disfruta de ver el proceso de cómo se hace un dibujo. Al final, cuando lo regalás, hay una comunión en la sonrisa compartida con el otro que es lo más, es la devolución que nunca tenés dibujando en tu escritorio”.

El formato de las propuestas alternativas ayuda a que los dibujantes por una noche dejen su baticueva llena de borradores y lápices gastados para dar un paso al frente y quedar bajo reflectores. Mica Soq, integrante del grupo Niñonautas, nos asegura que además de ser el “centro de atención” ante el público, las propuestas vigentes fomentan lo multifacético: “Es interesante cuando se vuelve algo interdisciplinario, como cuando distintos lenguajes se mezclan al mismo tiempo en un mismo escenario, como la música y el dibujo en vivo, las intervenciones de fotografías, danza, etc.”.

La Noche de los Dibujantes contó con una amplia difusión y el respaldo del Konex, la gran vidriera cultural porteña. Pero aún así, la historieta cuenta con su propia “agenda”. Dibujados en el Teatro Mandril de San Cristóbal, Crack Bang Boom en Rosario, Comicópolis en Tecnópolis son algunos de los hitos que mueven multitudes. A esto hay que sumar los cientos de ciclos y fechas especiales en centros culturales, clubes, talleres y hasta en casas particulares.

Al respecto de este tipo de eventos, Mica Soq enfatiza: “Son espacios de intercambio entre personas o grupos autogestivos con intereses afines. Es importante dar a conocer y hacer circular el trabajo de los artistas emergentes y estos eventos siempre dan lugar a esto”.

Transitando el sexto año de vida, el encuentro de dibujantes, ilustradores y guionistas Dibujados se realizará el 6 y 7 de mayo en el Mandril (Humberto Primo 2758, esquina Jujuy). La entrada es gratuita y se solicitará una colaboración en alimentos no perecederos, ropa, libros, pañales, juguetes, etc. que serán donados a las zonas carenciadas del Chaco, explican sus hacedores.

Cada encuentro conlleva una exposición temática. Habrá 40 artistas seleccionados esta vez. La propuesta para mayo es hacer un mazo de cartas con 40 dibujos de héroes inéditos. Los elegidos se compilarán, aparte de la exposición en los muros del Mandril, en un juego de naipes al estilo Tope & Quartet, cuentan en Dibujados, que se podrá adquirir durante la feria de editoriales independientes que se montará durante los dos días.

Desde Salta, el dibujante Lucien Raven, quien también hace el blog Indecentemente Despistado de La Gaceta, resalta ante Pura Ciudad la importancia de este evento: “Dibujados desde hace años funciona a nivel nacional y es una catapulta para nuevos talentos De hecho, yo mismo le debo mucho al haber sido seleccionado en dos ocasiones”.

De modo similar lo vive Kokin Kokambar, autor del Capitán Supositorio y el Teatro de la Tinta: En Dibujados trato de lograr que la gente lea las historietas. No me gusta contarles de qué van, les pido que las lean, las ojeen y si les gusta que las lleven. Yo me pongo un poco nervioso cuando me miran dibujar y entonces en esos casos termino dibujando muy rápido y sin ganas. Me cuesta hasta dibujar en bares. A veces no queda otra porque si estás en el baile hay que bailar”.

Algunos con más vergüenza que otros, dotados de histrionismo escénico o simplemente con el sencillo encanto de quien está apasionado en la acción que emprende, los dibujantes de esta época suben a escena para agitar con su rock de la tinta, la buena nueva en la escena cultural.

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