Los estudiantes porteños tendrán 30 días de inasistencias justificadas en caso de ser papás

El Gobierno porteño refrendó una ley para dar mayores facilidades. También pueden “retirarse durante el horario escolar o ingresar después de iniciado el mismo, por necesidades de atención de la salud de sus hijos”.

El Gobierno porteño refrendó una ley para dar mayores facilidades. También pueden “retirarse durante el horario escolar o ingresar después de iniciado el mismo, por necesidades de atención de la salud de sus hijos”.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires refrenó la modificación hecha a la ley porteña 709 (2001). Los estudiantes varones que sean padres tendrán más días de faltas justificadas. Antes tenían solo cinco días. Desde este ciclo lectivo contarán con 30 días sin quedar libres. La autora de este proyecto que validó el Poder Legislativo local fue Natalia Fidel (SUMA+ Evolución).

El artículo tercero de la ley porteña establece: “Las alumnas embarazadas gozan de un plazo máximo de inasistencias justificadas, continuas o fraccionadas, no computables a los fines de la reincorporación, de cuarenta y cinco (45) días, que pueden ser utilizadas antes o después del parto. Los estudiantes varones contarán con treinta (30) días de inasistencias justificadas, continuas o fraccionadas, no computables a los fines de la reincorporación que podrán ser utilizadas antes o después del día del nacimiento”.

El siguiente artículo fija: “En caso de embarazo de riesgo, nacimiento múltiple, nacimiento del niño/a con algún tipo de discapacidad, interrupción del embarazo, muerte del niño/a luego del nacimiento o que la alumna fuera madre de hijos/as menores de cuatro años de edad, el plazo máximo de inasistencias se extiende quince (15) días más, posteriores al nacimiento o interrupción del embarazo. Lo mismo rige para el caso de los alumnos varones en idéntica situación”.

También se dan permisos especiales tanto a madres como padres: “Se establece, para los/as alumnos/as regulares que sean madres o padres, el derecho especial de retirarse durante el horario escolar o ingresar después de iniciado el mismo, por necesidades de atención de la salud de sus hijos/as. En ese caso, el establecimiento educativo tiene potestad para solicitar el certificado médico correspondiente”.

“Se establece el derecho especial de un plazo máximo de inasistencias justificadas, continuas o fraccionadas, no computables a los fines de la reincorporación, de diez (10) días para los/as alumnos/as padres/madres que se vean imposibilitados/as de concurrir a clases por imperiosas necesidades de atención de la salud de sus hijos/as. En ese caso, el establecimiento educativo tiene potestad para solicitar el certificado médico correspondiente. El plazo aquí previsto no se superpone con los indicados en los Artículos 3° y 4° de la presente Ley”, agrega la norma porteña.

“En los casos en que las alumnas embarazadas, alumnas madres, alumnos en condición de paternidad y alumnos padres cursen en escuelas artísticas, se establece el derecho especial a cursar únicamente el bachillerato, sin perder la regularidad en la carrera artística, la cual podrá ser retomada al año siguiente”, es otra de las consideraciones que hace la ley.

Unicef Argentina hizo un informe y concluyó que durante los últimos 25 años el 15% de los nacimientos son de madres adolescentes. De manera sostenida, unos 3.000 nacimientos al año corresponden a madres menores de 15 años. La agencia señala también que “cuanto menor es la edad de la madre, más probable es la existencia de abuso sexual y mayores los riegos de salud asociados para ellas y sus hijos”.

Ana De Mendoza, Representante Adjunta de UNICEF Argentina, dijo a Ámbito que si bien hay políticas públicas que apuntan a prevenir el embarazo adolescente, “está claro que no se está haciendo lo suficiente porque sigue siendo un número muy sostenido”. La representante de Unicef aseguró que “es un problema con muchas aristas, ya que prevenir el embarazo adolescente no es sólo poner a disposición anticonceptivos. Tiene que ver con un cambio de cultura, de mentalidades y de poner al embarazo adolescente en el centro de las políticas públicas como un problema”. Y puntualizó: “Hay que modificar la naturalización que se hace del embarazo adolescente”.