Parque Avellaneda: trabajadores del incendiado CeSAC 14 piden que se garantice el acceso a la salud

Desde Ciudad dijeron que las obras para reparar el inmueble podrían estar listas en diciembre y mientras tanto habrá puestos móviles.

Los trabajadores del incendiado CeSAC 14 (Horacio Casco 4446, Parque Avellaneda, Comuna 9) emitieron un comunicado donde piden que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires garantice el acceso a la salud a la población del Barrio Cildañez.

“Sostenemos la unidad de los/as trabajadores/as, la no disgregación en otros efectores y la permanencia de la totalidad del equipo de salud, en Villa Cildañez. Solicitamos la reincorporación al CeSAC 14 de las dos compañeras psicólogas recientemente incorporadas y trasladadas compulsivamente a otros centros de salud. Continuamos en alerta por los compromisos asumidos por los funcionarios que aún quedan pendientes cumplir: provisión de insumos faltantes para una atención de calidad en este plan de contingencia; personal de seguridad; carpa para que la población pueda esperar a ser atendida”, piden a través de la comunicación oficial.

“El edificio del CeSAC data desde hace más de 40 años. Fue hecha como una estructura provisoria que terminó siendo definitiva; se edificó con materiales sumamente precarios y tóxicos para la salud. Todos estos años los/as trabajadores/as y usuarios/as, nos vimos expuestos/as diariamente a trabajar y atender nuestra salud en consultorios que no permitían la privacidad durante las atenciones, no contaban con la ventilación ni calefacción adecuadas. A su vez nos veíamos expuestos/as al asbesto -material presente en las placas que hacían de paredes- que es cancerígeno y se encuentra desde hace varios años prohibido para la construcción en nuestro país”, explican.

“El CeSAC sufrió previamente otros episodios de incendio, pero no de tanta gravedad como el actual, el cual provocó la destrucción total del Centro de Salud. Pese a los reiterados reclamos a los funcionarios sobre el riesgo evidente, no trabajadores/as, jefatura, funcionarios del Ministerio de Salud y representantes del Área Programática del Hospital Piñero. En las primeras semanas esas reuniones tenían como uno de los objetivos organizar un plan de contingencia que permita garantizar la atención de la población en la situación de emergencia que se presenta”, evocan.

“Desde un principio los/as trabajadores/as explicitamos a jefaturas y funcionarios que queríamos permanecer unidos/as (no disgregados/as en otros efectores) y ubicarnos territorialmente en Cildañez, para seguir trabajando allí. En paralelo hicimos fuerte hincapié, tanto trabajadores/as del Centro como la comunidad, en la exigencia de la finalización de las obras del nuevo CeSAC que se encontraban interrumpidas, en el menor plazo posible”, aseguran.

“Ante estas demandas, el Subsecretario de Atención Primaria, Gabriel Batistella, aseguró que las obras de dicho CeSAC finalizarían para el mes de Diciembre del corriente año. A su vez, se comprometió a proveer tres trailers para la atención médica en el barrio y a garantizar la permanencia en el barrio y no disgregación de los/as trabajadores/as. Para ello, se evaluaron distintas instituciones del barrio que pudieran funcionar de manera transitoria para la atención no médica y el trabajo administrativo, eligiendo colectivamente una institución determinada, por contar ésta con la infraestructura más adecuada para las tareas a desarrollar y poniendo como condición que los trailers sanitarios se instalen en las inmediaciones de la institución para compartir en la medida de lo posible, el espacio físico entre trabajadores/as. Asimismo, realizamos un listado de condiciones e insumos mínimos necesarios y fundamentales para la atención de la salud de la población”, precisaron fuentes oficiales.

“Sabemos que esta opción de contingencia no es ideal para la población ya que no se podrán brindar servicios que previamente estaban garantizados y las condiciones de atención serán aún más precarias. Los/as trabajadores/as entendemos que esta modalidad constituye una profundización de la precarización laboral, al no contar con los espacios ni los materiales necesarios para desarrollar nuestra tarea. Este plan de contingencia ya se encuentra en marcha de forma parcial. Sin embargo, la práctica cotidiana nos lleva a reorganizarnos constantemente. Por lo que actualmente, a pesar de que continuamos teniendo reuniones con funcionarios/as y representantes del Área Programática del Hospital Piñero, dicho proceso se encuentra atravesado por contradicciones y debemos negociar constantemente para que no se pierdan o no se rompan los compromisos asumidos”, enfatizan.

“En este sentido debemos destacar que los/as trabajadores/as aún no contamos con todos los insumos necesarios para llevar adelante una atención de calidad, los cuales fueron solicitados por vía formal el segundo día de reunión posterior al incendio. Adicionalmente, desde un comienzo los/as profesionales hemos sido presionados/as para retomar las tareas aún cuando no contábamos con los insumos más básicos para la atención. Los funcionarios tampoco cumplieron con los pedidos de garantizar la seguridad de los/as trabajadores/as y de la población con personal de seguridad. Finalmente, queremos destacar que hubieron reiterados intentos, algunos finalmente concretados, de traslados compulsivos de profesionales del CeSAC 14 a otros efectores de salud, como es el caso de dos psicólogas recientemente ingresadas por concurso y cuyos cargos pertenecen a nuestro centro de salud. Esta situación se ve agravada por la jubilación de dos compañeras de la misma especialidad resultando una disminución actual en el área de Salud Mental de cuatro profesionales. El hecho del incendio de un CeSAC y su total destrucción es de una gravedad sin precedentes. Se han perdido una gran cantidad de insumos, historias clínicas y miles de personas se quedaron sin un lugar donde atender su salud o deberán hacerlo en condiciones aún más precarias; queremos expresar que esto es consecuencia de años de desidia estatal y que el gobierno es responsable”, concluyen los trabajadores del centro de salud de Parque Avellaneda.