Por el aislamiento y la crisis, cierra La Flor de Barracas, bodegón fundado en 1906

Sus responsables dicen que la “extensa cuarentena terminó de asfixiar” su actividad que “ya venía herida y era sostenida a costa de un gran esfuerzo familiar”.

Por el aislamiento, cierra en forma definitiva La Flor de Barracas, un bodegón fundado en 1906 y ubicado en Suárez y Arcamendia (Comuna 4), anunciaron sus responsables. Siete personas trabajaban en el lugar.

“Nos vemos obligados a no continuar al frente de La Flor de Barracas. La extensa cuarentena terminó de asfixiar nuestra actividad que ya venía herida y era sostenida a costa de un gran esfuerzo familiar”, dijo a La Nación en encargado Carlos Cantini y sumó: ” La decisión de cerrar nos excedió . En este caso la gastronomía era persona de riesgo. Los respiradores del Estado, no alcanzan para todos”.

“Tantos días sin facturar son insostenibles en cualquier presupuesto. Las ventas por delivery o take away tienen mucho que ver con la ubicación de los locales. Solo aportan un 10% de la facturación mensual. Y el costo de las apps de entrega recortan muchas de las ganancias de una venta”, expuso.

“Una AFIP que sostuvo un rigor nórdico para contribuyentes de un país descarrilado en su desarrollo y que nos generó multas sin que jamás aceptaran explicaciones, justificaciones ni argumentos sólidos y veraces de defensa fue roja directa”, se quejó. El Estado nacional se hizo cargo del 50% de los salarios de abril. “Los servicios, por otro lado, lo único que hicieron fue postergar pagos y suspender cortes”, afirma. “Afortunadamente, la propietaria del local fue piadosa y no nos cobró alquiler desde que se decretó la cuarentena”, dijo Carlos.

La familia Cantini hacía cinco años se había hecho cargo del lugar. Crearon platos como ‘La Puñalada’ (Bondiola con papas rústicas, morrones, panceta crocante, a caballo) o los ‘Sueglios’, que fueron premiados por aplicaciones gastronómicas, refiere el matutino. El lugar tenía la Librería Impopular Roberto Fontanarrosa, a un costado del mostrador. Colaboraban con el Hospital del Niño, el Hospital Borda. En el salón se hacía el Ciclo de Cine Etnográfico a cargo de docentes e investigadores de la UBA y CONICET, también prestó su espacio para la Milonga por la Integración (tango para personas con discapacidad).