Por la remodelación de Plaza de Mayo, desalojaron el acampe de exconscriptos durante la Guerra de las Malvinas

El Gobierno porteño avanza en la puesta en valor de este tradicional espacio público y desmontó el campamento instalado hace 10 años por quienes piden ser reconocidos como veteranos del conflicto bélico ocurrido en 1982.

El Gobierno porteño avanza en la puesta en valor de este tradicional espacio público y desmontó el campamento instalado hace 10 años por quienes piden ser reconocidos como veteranos del conflicto bélico ocurrido en 1982.

Efectivos de la Policía de la Ciudad desalojaron este viernes el acampe de exsolados continentales en Plaza de Mayo, que desde hace diez años mantenían instalada una carpa para reclamar que el Gobierno nacional los reconozca como veteranos de guerra en la disputa territorial entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña.

Se trata de la Asociación Civil Campamento TOAS Plaza de Mayo. La sigla significa “Teatro de Operaciones del Atlántico Sur” e involucra a 390 exconscriptos, aunque otros 15.000 estarían en condición de ser reconocidos por el Estado como excombatientes, si existiera la decisión política de hacerlo.

Ayer, al finalizar la semana, unos 60 agentes de la fuerza porteña retiraron parte de las pertenencias y desmantelaron la carpa con el objetivo de liberar la zona y así avanzar con las obras de remodelación impulsadas por el Gobierno porteño.

“Somos diez o quince contra 60 policías. Se están llevando todas las cosas. Somos soldados conscriptos, veteranos de guerra no reconocidos por el Estado”, dijo Tulio Fraboschi, presidente de TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur), poco después de comenzado el operativo, en declaraciones que publica Clarín.

Además de quitar la carpa, para lo cual cortaron hierros con amoladoras, removieron las cruces. Y, pasadas las 21, los propios manifestantes empezaron a retirarse de la zona del acampe hacia los límites de la Plaza.

“No tienen vergüenza. Nos sacan de un lugar donde vinimos para concientizar al pueblo argentino para que no nos olviden”, se quejó uno de los hombres que formaba parte de la protesta. Unos diez ex solados -que reclamaban una orden judicial para proceder- afirman que permanecerán en el lugar pese al desalojo.

Fraboschi también aseguró que el subsecretario de Administración General y Uso del Espacio Público porteño, Juan Pablo Limodio, les dijo que “el acampe no interrumpía los trabajos y que podíamos quedarnos al menos hasta mediados de febrero. Además, prometió mediar ante la Nación para que la cuestión de fondo del acampe se solucionara. Pero nos vinieron a desalojar sin previo aviso”.

Por su parte, el ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli, defendió el procedimiento. “La obra en la Plaza de Mayo sigue avanzando y llegamos a un momento donde necesitábamos tener despejada la totalidad de la zona, no se podía seguir conviviendo con esta situación”, remarcó.

El funcionario porteño precisó que el desalojo no fue sorpresivo, ya que las negociaciones para que dejen el lugar comenzaron “hace tres meses”. Y destacó que no fue necesario una orden judicial por tratarse de “una ocupación ilegal del espacio público”. “Seguir con las obras con ellos ahí era un riesgo”, señaló.

Los ex conscriptos fueron movilizados en 1982 al sur del país, pero nunca viajaron a Malvinas ni entraron en combate. Sin embargo, desde hace una década y en un reclamo que trascendió los distintos gobiernos, los ex soldados piden los mismos derechos que los ex combatientes, entre ellos la pensión equivalente a tres jubilaciones mínimas, acceso al empleo público y beneficios para el transporte público.

El decreto N° 509 de 1988, que definió quiénes calificaban como ex combatientes, los dejó afuera, con el criterio de que no habían participado activamente de la guerra. Tras años de reclamos individuales, el 25 de febrero de 2008 montaron el acampe de unos 350 m2, que incluye una simulación del cementerio de Darwin con cruces blancas y un sector para hacer asados.

En octubre de 2015, decidieron construir un refugio de ladrillos para reemplazar el acampe, pero la intervención de la fiscal Claudia Barcia y de la Policía Federal los obligó a suspender y demoler la obra. Incluso, la fiscal libró una orden de desalojo, que no fue acatada por la fuerza, informó el citado matutino en su versión web.

Las obras en Plaza de Mayo no estarán listas para el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia

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