Proponen que la calle Ramón Falcón pase a llamarse Mario Abel Amaya

Es para que esta arteria porteña deje de evocar al jefe de policía vinculado a la represión de principio del siglo pasado.

El legislador porteño por el oficialismo Vamos Juntos Ariel Álvarez Palma presentó un proyecto de ley para cambiar la denominación de la calle “Ramón L. Falcón” por la del abogado radical por los derechos humanos “Mario Abel Amaya”, en toda su extensión. Va de Caballito (Comuna 6) hasta la avenida General Paz, en Liniers (Comuna 9).

Para defender este cambio, el legislador Álvarez Palma afirma: “Nosotros pensamos que en contraposición a lo que representa la figura de Mario Abel Amaya, el militar y policía argentino Ramón Lorenzo Falcón personifica la dureza de la represión que con mano de hierro se ejerció sobre movimientos obreros a comienzos del siglo XX. Es el mismo, que en el año 1906 como consecuencia del alzamiento radical lanza un cuerpo de 120  policías a caballo contra los actos realizados por los sindicatos en conmemoración de1º de mayo, sembrando la avenida de muertos y heridos. Tres años después tras la llamada “Semana Roja” dirige el enfrentamiento entre la policía y los manifestantes del 1º de mayo cobrándose la vida de varios obreros y llevando al cierre asociaciones y locales sindicales”.

Sobre la figura de Amaya, el legislador rescata que Mario Abel Amaya “era radical, como lo eran Felipe Rodríguez Araya, de Rosario; Ángel Pisarello, de Tucumán; Sergio Karakachoff, de La Plata, radical, como lo eran tantos otros que sufrieron todo tipo de persecuciones, como tantos otros que se vieron obligados a irse, producto de buscar la libertad y el derecho a pensar diferente, como tantos otros que cayeron para siempre como víctimas de la represión ideológica”.

“Hace 42 años la dictadura militar asesinó a Mario Abel Amaya mientras se encontraba en prisión. Era entonces un joven dirigente de la Unión Cívica Radical de la provincia del Chubut, que había ejercido su mandato de diputado nacional hasta el golpe de Estado de 1976. Nadie lo había acusado de nada, ni tenía proceso de ninguna especie, tampoco se le reconoció derecho alguno a defensa y, tal como ocurría en ese entonces, previamente había sido secuestrado para pasar a ser un desaparecido, luego sería reconocido como detenido y, finalmente, sometido al perverso trato de preso “de máxima peligrosidad”, impuesto por decreto durante el gobierno de la señora Martínez de Perón”, evoca.

No es la primera vez que hay un proyecto similar en la Legislatura porteña. El actual ministro de Justicia y Seguridad, Martín Ocampo, cuando era representante del Poder Legislativo promovió el cambio de denominación. Lo hizo en 2010 y en 2012.

Desde hace varios años hay distintas iniciativas ciudadanas para quitar el nombre de Falcón, pese a que es una calle muy transitada y por lo tanto muy presente en los conductores porteños.

Por caso, nueve años atrás se desarrolló la campaña Chau Falcón, donde vecinos y usuarios podían firmar un petitorio para solicitar a las autoridades porteñas la intervención. En Change.org también hay solicitudes vigentes.

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