Pueblos originarios marchan desde el Obelisco al Congreso contra desalojos a comunidades indígenas

Es una manifestación convocada por la agrupación Mujeres Indígenas por el Buen Vivir.

Este martes 12 de octubre, durante un Paro plurinacional por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, un grupo de representantes de pueblos originarios realizarán a las 16 una movilización desde el Obelisco (Corrientes y 9 de Julio) hasta el Congreso de la Nación (Entre Ríos y Rivadavia) bajo el lema “Basta de terricidio y Basta de Genocidio Indígena”.

Fue una protesta convocada por la agrupación Mujeres Indígenas por el Buen Vivir, que reúne a mujeres de 36 naciones preexistentes al Estado argentino.

Durante la protesta frente al Congreso, exigen: “Promulgación de manera inmediata la Ley de propiedad comunitaria. Garantizando la consulta previa e informada y consentida. En el caso que adopte la forma de plebiscito que éste sea de carácter vinculante. Que se aplique un dispositivo político, democrático y humano para detener todos los desalojos y operativos represivos contra los Pueblos Indígenas. Basta de criminalización de la lucha de los Pueblos Indígenas. La inmediata aprobación del proyecto de Defensoría Territorial de Mujeres Indígenas, para frenar las violencias sexistas y de género en las comunidades”.

En un comunicado indicaron: “Nuestras comunidades están siendo militarizadas, hostigadas por sicarios y paramilitares, esto sucede ante la mirada indolente y cómplice del Estado Nacional”, advirtieron. “Todos los días en algún rincón de la extensa geografía del Estado invasor, alguna comunidad está siendo víctima de un desalojo violento, detenciones arbitrarias, incluso de torturas”.

“El modelo económico basado en el extractivismo, monocultivo y agrotóxicos han acelerado e intensificado la muerte de los territorios. Los incendios intencionales sobre los bosques y humedales perpetrados por humanos “invisibles” que no han sido investigados por el Estado, han traído luz verde para el loteo y venta de las tierras en manos de negocios inmobiliarios y empresas mineras, sojeras y petroleras”, sumaron.

“Han convertido el agua en un bien económico, privándonos de ella. Las empresas de monocultivo han desviado nuestras acequias y secado nuestros ríos. También nos invaden megaproyectos hidroeléctricos que se levantan como una amenaza voraz sobre la vida de los ríos. Sabemos que las empresas mineras y petroleras son las impulsoras de las represas”, concluyeron.