Roces, disputas y reclamos: cómo se convive en edificios

Episodios de intolerancia, momentos de ira, reclamos e historias de reuniones de consorcio insólitas, fueron compiladas por un libro desde la perspectiva de un administrador de edificios. Cuáles son las quejas más comunes y lo que hay que saber para vivir en un edificio sin fracasar en el intento.

Episodios de intolerancia, momentos de ira, reclamos e historias de reuniones de consorcio insólitas, fueron compiladas por un libro desde la perspectiva de un administrador de edificios. Cuáles son las quejas más comunes y lo que hay que saber para vivir en un edificio sin fracasar en el intento.

Durante 2015, las sedes comunales de la ciudad recibieron más de 5 mil casos que, antes de llegar a la Justicia ordinaria, intentaron resolverse a través de una mediación. El trámite, al que se recurre cada vez más y se realiza de manera gratuita, se volvió una necesidad para las grandes urbes, en las que la convivencia en propiedades horizontales puede volverse conflictiva.

Además de este servicio público de mediación, las administraciones de consorcio suelen ser otra vía de resolución de conflictos entre habitantes de un edificio. En ese sentido, los administradores cumplen un rol fundamental, en tanto organizan y deciden cómo distribuir los recursos de los vecinos, aunque, por supuesto, esta instancia tampoco está exenta de conflictos y discusiones.

Los episodios de intolerancia entre vecinos, los momentos de ira que muchas veces se dan entre los habitantes de un edificio, nos hacen replantearnos cómo se relacionan los propietarios e inquilinos, que en definitiva son como una familia: se los ve a diario, pero no se eligen.

“Una de las principales características que debe tener todo buen administrador es la paciencia, tanto para resolver conflictos entre vecinos como para solucionar aquellos problemas relacionados al edificio”, señala Mariel Kernes, autora de Anécdotas de un administrador de consorcio, un libro que recopila historias de vecinos de edificios, administradores y reuniones de consorcio.

“La convivencia puede ser difícil, y son muchas las situaciones que nos llevan a perder la calma. Pero el diálogo, como en todos los conflictos de nuestra vida cotidiana, es la única solución”, añade la autora. En ese sentido, cabe preguntarse, ¿cómo se convive en un edificio?; ¿cuáles son los conflictos más frecuentes? ¿de qué manera pueden evitarse? Para Kernes, existe un principio básico de convivencia relacionado con la empatía con el vecino. “Puede parecer obvio, pero pensar en lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros nos ayuda a darnos cuenta qué le puede molestar al vecino”, sostiene la autora, que entre las quejas más frecuentes de los vecinos enumera los ruidos molestos, la mala costumbre de arrojar basura sobre el patio de la planta baja y la invasión de los espacios compartidos. “En los últimos años los edificios comenzaron a tener cada vez más facilidades para todos los vecinos, como gimnasios piletas y salones de usos múltiples”, asegura Kernes. En ese sentido, “el encuentro con el vecino y el uso de estos espacios que debe ser organizado y muchas veces compartido, genera nuevos roces entre los habitantes del edificio, que hace surgir la necesidad de un administrador más presente en estas cuestiones”, añade.

“Otro de los asuntos que suele dar pie a muchas quejas son los aumentos de expensas, ya sea por gastos extraordinarios o por gastos corrientes, los aumentos generan la ira de los vecinos”, lanza la escritora. Aunque las quejas no se ahorran a la hora de reclamarle respuestas al propio administrador: “los vecinos quieren soluciones inmediatas a toda hora del día, es por eso que la respuesta demorada de un administrador, aunque sea en el mismo día, hace enojar a los copropietarios”, concluye.

Mariel Kernes es contadora pública nacional, recibida en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Actualmente, trabaja en el área de Riesgo Operacional en una empresa que brinda servicios de tecnología. Anécdotas de un administrador deconsorcios, su primer libro, fue editado a través de Editorial

Cinco cosas que tenés que saber si vivís en un edificio

1- Los administradores deben ser nombrados en Asamblea conforme a lo que establece el Nuevo Código Civil y con las mayorías exigidas en su caso.

2- La Asamblea ordinaria es anual y tiene como finalidad, entre otras cosas, la rendición de cuentas del administrador por el ejercicio finalizado, la presentación del balance y presupuestos para el próximo ejercicio.

3- El Reglamento de Propiedad es fundamental para definir la organización del consorcio. Señala las unidades funcionales, sus metrajes, sus porcentuales, los bienes propios y comunes, los órganos de gobierno del consorcio de propietarios, clases y forma del Reglamento que regirá la vida de su edificio.

4- El adquiriente de una unidad sometida al régimen de propiedad horizontal tiene el derecho de solicitar su copia del Reglamento que regirá la vida consorcial de su edificio.

5- La obligación de rendir cuentas corresponde en toda gestión de negocios ajenos y debe efectuarse en tiempo y forma. La rendición de cuentas debe ser documentada, clara y detallada, y debe ir siempre acompañada de comprobantes. De manera obligatoria, se debe hacer una vez por año ante la Asamblea anual Ordinaria acompañando el Balance del período y exhibiendo la documentación respaldatoria.

Las cinco denuncias más frecuentes en edificios

1- Ruidos molestos: el volumen excesivo de la TV, la música e incluso conversaciones privadas, fiestas en días de semana hasta altas horas de la madrugada, mudanza de muebles en horarios insólitos y animales que ladran todo el día por estar encerrados están a la cabeza de este ranking.

2- La maldición de la planta baja: la mala costumbre de tirar distintas cosas por la ventana y utilizar como basural los patios y espacios verdes del edificio. Restos de fruta, cigarrillos y pañales son algunos de los objetos voladores que generan las principales quejas.

3- Espacios compartidos: la falta de limpieza de lugares comunes como el salón de usos múltiples (SUM), la pileta, vestuarios, gimnasio o dejar elementos personales en dichos espacios (como las bicicletas en el palier) son algunos de los problemas más frecuentes.

4- Aumento de expensas: sean por gastos corrientes o extraordinarios como reformas o arreglos, los aumentos generan la ira de los vecinos y las opiniones encontradas entre los que avalan el gasto y los que no (cuando hay posibilidad de ello, muchas veces los incrementos se producen por actualizaciones del sueldo del encargado y la administración no lo puede evitar).

5- Falta de atención o demora de los administradores: los vecinos quieren respuestas inmediatas a toda hora del día. La respuesta demorada (aunque en el mismo día) de un administrador hace enojar a los copropietarios.

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