San Telmo: casi ocho años de prisión por haber abusado de su sobrina

La justicia se basó en el testimonio de la víctima. Los hechos ocurrieron en el departamento que compartía la familia entre marzo de 2012 y noviembre de 2013.

La justicia se basó en el testimonio de la víctima. Los hechos ocurrieron en el departamento que compartía la familia entre marzo de 2012 y noviembre de 2013.

La Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmó la condena a siete años y seis meses de prisión a un hombre que abusó sexualmente al menos nueve veces de su sobrina adolescente (entre 13 y 15 años), dentro del departamento que compartían con su familia en el barrio porteño de San Telmo (Comuna 1), entre marzo de 2012 y noviembre de 2013.

La situación fue descubierta por los padres de la chica, cuando se percataron de que les mentía sobre los lugares a los que iba. Tanto el Tribunal como la fiscalía hicieron hincapié en el testimonio que brindó la víctima en el debate. Relató que J.C.S., el acusado, “la prefería” antes que a sus otros sobrinos y que luego comenzó a decirle que la amaba y que era “su enamorada”.

La víctima dio detalles de cuando empezaron los abusos, en qué lugares se llevaban a cabo y sobre un tatuaje que tenía el acusado cerca de la ingle. La fiscalía había citado un informe médico donde se hablaba de la “manipulación emocional” a la que fue sometida la adolescente. El Tribunal había indicado que el hombre la fue seduciendo hasta entablar con ella una relación afectiva más sólida caracterizada por los encuentros furtivos con él para mantener relaciones sexuales”.

En el juicio, del cual intervino el fiscal Fernando Fiszer, J.C.S. fue condenado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal, aprovechándose de la inmadurez sexual de la víctima, agravado por la situación de convivencia preexistente”. Tanto la fiscalía como la querella habían solicitado una pena más elevada: Fiszer había requerido ocho años y seis meses y los representantes de la familia, diez años.

Los jueces de la sala 2 de Casación Eugenio Sarrabayrouse, Horacio Días y Daniel Morin consideraron que la prueba que presentó el Tribunal es “razonable y carente de arbitrariedad”. Sostuvieron que la víctima brindó referencias “de tiempo, modo y lugar” que, de acuerdo con las características particulares del caso, permitieron precisar el contexto de los hechos.

Resaltaron que, en los casos de abuso sexual infantil, lo que dicen las presuntas víctimas constituye “la base de lo que luego el acusador público (eventualmente, el privado) traduce en el objeto del juicio” y recordaron que “en diferentes sentencias, protocolos, estudios y trabajos se hizo referencia al modo en que deben ser obtenidas esas declaraciones y, en especial, cómo deben ser valoradas y cuándo pueden ser consideradas fiables”.