Se emborrachaba y abusaba de su hija menor: fue condenado a 14 años de cárcel

La chica de 14 años, que debió abortar un embarazo de 18 semanas, convivía con su victimario, quien, bajo amenaza, le impedía acudir a su madre para contarle lo que estaba sucediendo.

El Tribunal Oral en lo Criminal N°3, integrado por Gustavo Pablo Valle, Miguel Ángel Caminos y Gustavo Jorge Rofrano, condenó a un hombre a la pena de 14 años y 6 meses de prisión tras considerarlo autor del delito de abuso sexual en perjuicio de su hija de entonces 14 años, con quien convivía.

Según lo que logró probar ante los jueces el fiscal a cargo de la Fiscalía General N°3 ante los TOC, Andrés Madre, entre el verano y noviembre de 2014, el acusado abusó sexualmente en reiteradas ocasiones de su hija, corrompiendo el normal desarrollo de su sexualidad y aprovechándose para ello de la convivencia que mantenían. Asimismo, el acusado le impidió a la víctima visitar o hablar con la madre y la amenazó con pegarle si decía algo al respecto.

En base a los testimonios vertidos durante el debate, se estableció que durante los primeros seis meses, el acusado se acostaba en la cama donde dormía la joven y le tocaba sus partes íntimas, primero sobre la ropa y luego por debajo, siempre bajo amenazas y, en algunos casos le daba dinero o cosas para que mantuviera silencio.

Los meses venideros, aprovechando que los hermanos de la joven pasaban el fin de semana con su madre, el hombre aprovechaba para meterse en la cama de la chica, desvestirla y abusar de ella, siempre amenazándola con golpearla. Producto de uno de los abusos, la joven quedó embarazada, por lo que, al advertírselo al padre, éste le dio una pastilla que no dio resultado.

En noviembre de 2014, cuando el padre comentó ebrio que dormía con su hija, unos vecinos lo golpearon y le quemaron la casa, por lo que huyó, primero, a casa de su madre en la localidad bonaerense de Pilar y luego se mantuvo prófugo hasta que fue apresado.

Fue la reacción de los vecinos la que permitió echar luz sobre la situación que atravesaba la joven, quien, finalmente, le contó a su madre lo ocurrido y que estaba embarazada. Tras acreditar un embarazo de 18 semanas, producto de los abusos perpetrados por su padre, la joven lo perdió en el Hospital Santojanni, ubicado en el barrio porteño de Mataderos (Comuna 9).

En base a las pruebas colectadas en el debate, el fiscal Madrea requirió que el hombre fuera condenado a la pena de 14 años y seis meses de prisión -casi el máximo de pena prevista para este delito- como autor de promoción de la corrupción de menores, agravado por ser ascendiente de la víctima, en concurso ideal con abusos sexuales reiterados, valiéndose de amenazas, y agravados por haber existido acceso carnal y por ser cometidos por el ascendiente.

Por su parte, el defensor oficial Coadyuvante, Pablo Ordoñez, señaló que debido a que su asistido confesó los hechos debía ser condenado al mínimo legal, por lo que solicitó la aplicación de una pena de diez años de prisión.

Por su parte, los jueces Gustavo Pablo Valle, Miguel Ángel Caminos y Gustavo Jorge Rofrano, consideraron que en el debate no pudo acreditarse legalmente el vínculo entre el imputado y su víctima, ya que no se presentó durante la instrucción la partida de nacimiento ni la libreta de matrimonio, aunque se probó de manera suficiente para sostener que desde la separación del imputado de la madre de la niña, la joven estuvo bajo el cuidado de su agresor en el domicilio en el que convivían y que el imputado sacó provecho de esa circunstancia.

Por ello, le impusieron una sanción de 14 años y medio de prisión, tras considerarlo autor del delito de abuso sexual, reiterado en al menos dos ocasiones, en concurso real con abuso sexual con acceso carnal, reiterado en al menos dos oportunidades, todos ellos agravados por ser encargado de la víctima y aprovechando la situación de convivencia preexistente con ella, que a su vez concurren idealmente con el delito de promoción de la corrupción de menores de dieciocho años, agravado por haber mediado amenazas, por ser encargado de la víctima y aprovechando la situación de convivencia con ella.