Sexta jornada con ollas populares para que los trabajadores de comedores cobren un salario

Hubo actividad en la Villa 31-31 Bis de Retiro; Villa 1-11-14 de Flores; Villa 21-24 de Barracas, entre otros barrios populares.

Este jueves se desarrolló la sexta jornada de la campaña “Somos esenciales”, activa desde mediados de junio, que incluyó ollas populares en barrios populares porteños. Es para que los trabajadores de comedores cobren un salario.

Organizan el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), CTA-A Capital Federal, Barrios de Pie, Federación de Organizaciones de Base (FOB).

En redes sociales se hizo una campaña de difusión con la participación de referentes culturales. Entre ellos, colaboraron Los Caligaris, Diego Capusotto, Isol Misenta, Julieta Ortega, Karamelo Santo.

Este jueves hubo ollas en la Villa 31-31 Bis de Retiro; Villa 1-11-14 de Flores; Villa 21-24 de Barracas, Ciudad Oculta, Cildañez, Barrio Inta, Villa 20; Villa Soldati; La Boca; Constitución, San Telmo; Playón de Fraga; entre otros.

Pablo Spataro, secretario General de la CTA-A Capital Federal, dijo a Tiempo: ““Ante el agravamiento de la enfermedad y el avance de la crisis social por la pobreza y la falta de trabajo, son los espacios comunitarios los que dan una multiplicidad de respuestas que hoy son fundamentales para atravesar este tiempo. Estamos hablando de compañeros y compañeras que sostienen las ollas populares, que reparten alimentos; que hacen acompañamiento de situaciones de Violencia de Género: Promotoras de Salud, que van casa por casa para relevar vecinos con Covid-19 y los llevan a los dispositivos sanitarios, que acompañan a quienes deben aislarse y les llevan comida, medicamentos y todo lo que necesitan; estamos hablando de compañeras que sostienen la cursada para el universo de jóvenes y adultos que intentan terminar sus estudios, de educadoras que siguen entregando materiales didácticos y juguetes a los niños, niñas y niñes que asisten a las juegotecas populares; un sin fin de tareas que se desarrollan en lo cotidiano pero están invisibilizadas”.

Agregó: “Es fundamental que estas tareas esenciales sean reconocidas salarialmente por el Estado que, además, tiene todas las posibilidades de hacerlo. Si hoy se tomara la decisión de pagarle un salario a cada una de estas personas de 16 mil 875 pesos -que es el salario mínimo vital y movil- tan solo representaría el 3,1 por ciento del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad de Buenos Aires. Por lo tanto, creemos que es una cuestión de rápida resolución una vez que se tome la decisión política; no hay un impedimento financiero para que se lleve adelante este acto de justicia, que es dignificar salarialmente al laburo y el compromiso que despliegan todos los días nuestros compañeros y compañeras”.

Integrantes del FOL en Ciudad Oculta expusieron este jueves: “Estamos pidiendo un reconocimiento económico a todas las compañeras que realizan tareas en los comedores y merenderos comunitarios”.

Desde la olla popular en Riestra suman: “Somos quienes estamos en la primera linea ante la emergencia sanitaria y dando respuesta a los derechos vulnerados en un modelo de ciudad pensado para pocos que excluye y estigmatiza”.

Referentes de Villa 31 señalan: “Allí estamos, donde los problemas estructurales de toda la vida quedan al descubierto y la vulneración de los derechos más básicos de los sectores populares es moneda corriente”.