Todos para uno, uno para todos: el Coworking porteño se afianza como sinergia de trabajadores y disciplinas

Muchos trabajadores independientes o emprendedores optan por esta dinámica porque, afirman, les brinda comodidad e interacción con otros colegas.

“Yo acá festejé mi cumpleaños”, dice el diseñador gráfico Charly Cross para sintetizar el sentido de comodidad y pertenencia que le despierta 202, un espacio de Coworking de Colegiales (Comuna 13). Durante la semana, de 10 a 20, profesionales de distintas disciplinas comparten la jornada laboral, cada cual en su especialidad. Cuestiones de referencia, sinergia y motivación hacen que esta práctica esté en constante crecimiento en la Ciudad de Buenos Aires.

Para la Red Argentina de Coworking estos espacios “son más que una oficina compartida tradicional, ya que aportan el valor agregado a sus miembros de ser parte de una comunidad”. De modo similar, el Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología porteño afirma: “Los espacios de trabajo colaborativo constituyen un movimiento global que está cambiando el modo en que diferentes actores (emprendedores, freelancers, grandes empresas, PyMEs y profesionales independientes) interactúan y trabajan entre sí”.

A nivel mundial, según indica Deskmag, hay más de 13.800 espacios de Coworking al que asisten 1.200.000 trabajadores. En la Ciudad de Buenos Aires desde hace tres años se celebra la Semana del Coworking. El sitio especializado El plan C relevó que en 2015 había 26 espacios de Coworking porteños. La misma página en noviembre pasado llegó a contar 44 espacios, entre públicos y privados. Por redes sociales se pueden rastrear otros tantos más.

202 es uno de ellos. Allí se desempeña Charly junto a su socio Agustín Ascacibar Balietti. Llevan adelante la agencia visual Estudio PATRIA. “Llegamos a través de conocidos. La mayoría llega de la misma forma. Eso genera un clima de cercanía y confianza. Aparte, se trabaja en rubros similares”, cuenta. “Acá los pibes laburan mucho, me contagiaban, me ponía una zanahoria para cumplir objetivos. Me decía “si tengo este lugar que está bueno lo tengo que usar mucho”. Además de un incentivo, le da un marco. Cuando laburás solo en tu casa te sentís menos profesional. Si te tenés que encontrar con un cliente a veces es un engorro hacerlo en un café o una pizzería”, reflexiona.

Quienes administran este espacio de Colegiales cumplen varias reglas no escritas. Si se mudan, deben avisar antes. La disposición del mobiliario o la decoración se discute en forma conjunta. Cuando ingresa alguien, paga un depósito de un mes para comprar cosas para el estudio. “Con lo que puse cuando yo entré compramos un equipo de música”, dice el diseñador y agrega: “Esto hace que te predispongas mejor para el trabajo. Acá siento que es mío, que la oficina es parte mía junto a mis compañeros”.

La llegada de los hacedores de PATRIA a 202 fue una transición. Trabajaban de forma libre para una productora, luego hacía Home Office (trabajo desde la casa): “No daba. Cuando laburaba en casa era un desastre. Siempre tenés que hacer algo como lavar ropa, limpiar. Te distrae del trabajo. Aparte, en tu casa no terminás nunca de trabajar. Tenía la computadora en el mismo lugar donde vivía. Eso hacía que mi trabajo no terminara nunca. Tenía que salir de casa para sentir que el trabajo había terminado”.

Desde el ámbito estatal, el Gobierno porteño fomenta el Coworking. Pone a disposición instalaciones públicas. Así ocurre en el Centro Metropolitano de Diseño de Barracas (Algarrobo 1041, Comuna 4). Hay 46 puestos de trabajo, cada uno equipado con escritorio, silla, locker y tiene conexión a Internet wifi. “El espacio está disponible de lunes a viernes de 10 a 17 y puede reservarse por un plazo mínimo de dos horas y un plazo máximo de 60 días”, indican fuentes oficiales.

“Se trata de un lugar para trabajar, crear e inspirarse donde se puede respirar innovación y nutrirse de las experiencias de otros que se enfrentan a los mismos desafíos en el camino de emprender”, agregan en el CMD.

También hay Coworking en La Casa de la Lectura de Villa Crespo (Lavalleja 924, Comuna 15). Tras una inversión de $3.800.000 por parte del Ministerio de Cultura porteño, el inmueble se reformó para brindar salas de lectura compartida y de trabajo, entre otras mejoras. Hay lockers con llave y máquinas expendedoras de café, aparte de wifi. Abre de lunes a viernes de 10 a 20. También los sábados, domingos y feriados en que haya actividades programadas.

Otro espacio administrado por el Estado porteño es el Campus BA de la Plaza Houssay de Recoleta (Córdoba, Paraguay, Junín y Uriburu; Comuna 2). A diario circulan por allí 180.000 personas por estar en medio de decenas de universidades públicas, privadas, terciarios y otras casas de estudio. Según fuentes oficiales, este sitio es “un lugar cómodo y tranquilo, con conexión wifi de alta velocidad y posibilidad de cargar el celular o enchufar la notebook. Además, se darán capacitaciones, talleres y actividades innovadoras”.

En breve esta plaza se convertirá en un Polo Gastronómico, con explotación privada. Esto significa habrá una mayor concurrencia, que reposicionará este espacio de Coworking montado por Ciudad.

Por otra parte, el Gobierno porteño pensó en 2016 en los espacios colaborativos. El 9 de junio se sancionó en la Legislatura local la Ley 5.558 que creaba la Agencia de Bienes del Estado. El artículo 22 hablaba de generar “Infraestructura De La Innovación, El Conocimiento Y El Talento”.

En este marco, la Agencia de Bienes del Estado debía destinar “un mínimo de ciento veinte mil metros cuadrados (120.000 m2) construibles” en un polígono ubicado sobre la avenida Udaondo, entre Lugones y del Libertador (parcela C en el plano oficial Anexo I). Se trata del ex Tiro Federal, donde se montará el Parque de la Innovación.

Esta tierra, según la ley, se debía usar para educación, investigación y emprendedorismo. El inciso C del artículo habla del Coworking: “Equipamiento de emprendedorismo: aceleradoras, incubadoras y proveedores de espacios colaborativos de trabajo para emprendedores”.

El Bloque Peronista de la Legislatura porteña y el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, impulsaron sendas leyes para disolver la Agencia de Bienes del Estado.

Sin embargo esto no impide el avance del proyecto de Coworking. Ciudad mudará el Tiro Federal a un predio frente al Parque de los Niños. En el terreno de Udaondo y Libertador está proyectado el Parque de la Innovación que “funcionará como un campus que reunirá instituciones públicas y privadas destinadas a la innovación, la enseñanza superior y la investigación científica aplicada”. La ubicación “resulta estratégica” ya vinculará Ciudad Universitaria, la Escuela ORT y la Universidad Torcuato Di Tella.

Desde bancadas opositoras también se buscó fomentar el Coworking. Tal como había informado este medio, el bloque SUMA+ había presentado un proyecto de ley en mayo del año pasado para crear un parque verde al lado de las vías del tren San Martín, a la altura de Palermo (Comuna 14) llamado Parque Soler, en torno a las calles Darwin, Honduras y Cabrera.

El proyecto buscaba que ese lote tenga un 65% de espacio verde. El 35% restante se debía destinar a la construcción de oficinas compartidas de colaboración participativa o Coworking. Según los legisladores autores de la iniciativa, se buscaba “generar mayores espacios destinados a estudiantes o jóvenes profesionales y potenciar ideas que agreguen valor a la Ciudad de Buenos Aires”.

Sin embargo, esos terrenos quedaron afectados a la construcción del viaducto del tren San Martín, que todavía está en ejecución.

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