Tras la instalación de lectores, creció 40% el robo de patentes: el barrio de Flores lidera el ranking

Las chapas son usadas por los malvivientes para circular con vehículos robados y eludir los controles "inteligentes" instalados por el Gobierno.

Las chapas son usadas por los malvivientes para circular con vehículos robados y eludir los controles “inteligentes” instalados por el Gobierno.

El robo de chapas patente en la ciudad de Buenos Aires creció 40% desde la implementación de los lectores de patentes en distintos puntos de la Capital, según las cifras del mapa del delito del Ministerio de Seguridad y Justicia porteño.

Dentro de esta realidad, los barrios donde más robos se registraron fueron Flores (Comuna 7), con 115, y Villa Lugano (Comuna 8), con 95.

“La razón por la cual se advierte este crecimiento es que desde que se implementó el sistema del ‘anillo digital’, con el que se controlan las patentes, los delincuentes tuvieron que idear una nueva forma para poder salir o ingresar con autos robados. Por eso vemos que creció este tipo de modalidad”, explicó el subsecretario de Vinculación Ciudadana, Juan Pablo Arenaza, en declaraciones al diario La Nación.

Y agregó que “Lo que hacemos ahora para detectarlos es relacionar la patente con el modelo del auto. Entonces, en el centro de monitoreo se puede corroborar que la chapa leída por el portal no pertenece al auto que la lleva puesta. Creemos que con estas detecciones inmediatas van a aumentar las persecuciones”.

Mataderos (Comuna 9) -principalmente en el polígono determinado por la avenida Alberdi, Guardia Nacional, Larrazábal y Garzón- lideró la lista de robo de autos, con 149 casos. En cambio, en cuanto a sustracción de patentes, tuvo 51 hechos, un 46% más que en 2016.

Villa del Parque (Comuna 11) fue donde más aumentaron los casos: 566%, seguido por Villa Devoto, en la misma Comuna, donde el crecimiento fue del 200%.

Además de las cámaras con las que cuentan algunos de los móviles, en el Ministerio de Justicia y Seguridad porteño enfatizan que ya está en funcionamiento el programa que acumula todos los datos obtenidos por los pórticos para “brindar una mayor seguridad ante esta nueva tendencia que no para de crecer”.

Según el citado matutino, la estrategia les sirve para “descartar” los vehículos después de cometer un asalto. En líneas generales, la secuencia es la siguiente: antes de iniciar un raid delictivo roban un auto similar al que ya tenían, les cambian las patentes y después entran en acción. Al finalizar se deshacen del vehículo con la chapa “limpia”. En caso de que la policía advierta su paso y verifique los antecedentes de ese vehículo, la lectura simple de la patente no le permitirá relacionarlo con un auto robado.

La forma de evitar el éxito de esta modalidad, explican en el ministerio, es que los damnificados denuncien de inmediato el hurto de las patentes. Así, los datos se cargan en la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor (Dnrpa), se cruzan los datos con los pórticos lectores y el centro de monitoreo de la policía da aviso a las comisarías. Arenaza explicó que “se trabaja a la par con la policía bonaerense para detectar este tipo de modalidad”.

Los damnificados, al realizar las denuncias, también tienen un resguardo para desligarse de cualquier responsabilidad ante un choque, heridas a un tercero o un hecho delictivo. Además, es una instancia necesaria para reponer la patente.

En seis meses, casi 500 motos secuestradas

Desde septiembre del año pasado, operativos combinados de agentes de Tránsito y de la Policía de la Ciudad controlaron 79.209 motos; 4721 fueron secuestradas por tener algún tipo de impedimento para circular. La mayoría, por falta de licencia, de seguro (o porque estaba vencido) o de cédula verde. Hubo 469 casos de patentes no colocadas y 29 de motociclistas que intentaron evadir los controles.