Un policía porteño detenido por las narcovalijas en la embajada de Rusia

Se hallaron casi 400 kilos en la dependencia diplomática. El ministerio de Seguridad de la Nación investigó el caso por más de un año.

Se hallaron casi 400 kilos en la dependencia diplomática. El ministerio de Seguridad de la Nación investigó el caso por más de un año.

Un efectivo de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, Iván Blizniouk, fue detenido en el aeropuerto de Ezeiza cuando regresaba al país junto a su pareja en un vuelo proveniente de Roma. Se lo acusa de integrar una banda que iba a traficar casi 400 kilos de cocaína a Rusia a través de valijas diplomáticas. Otras cuatro personas fueron arrestadas tras un año de investigaciones del Ministerio de Seguridad de la Nación.

Las detenciones, dos en Capital Federal y tres en Moscú, se pudieron hacer porque el Ministerio de Seguridad de la Nación, junto a la Gendarmería Nacional y el embajador ruso lograron cambiar el contenido de las valijas sin que los traficantes se dieran cuenta. En los 360 paquetes distribuidos en 12 valijas pusieron harina en vez de cocaína. Dejaron que la operación de intercambio prosiguiera. Así dieron con los compradores. Los investigadores colocaron rastreadores con GPS para detener a los sospechosos en Rusia.

Otro de los detenidos es Alexander Chikalo, encargado de la logística. Se lo localizó en el barrio de Saavedra (Comuna 12), informaron fuentes oficiales. También integraba la banda Ali Abyanov: exfuncionario jerárquico de la sede diplomática con el cual se cree que K planificó la operación. Fue detenido en Moscú.

Los otros dos detenidos son Ishtimir Khudzhmov y Vladimir Kalmykov. Son ciudadanos rusos que se presentaron a retirar las valijas con el falso cargamento de droga (había sido reemplazado por harina) en el aeropuerto de Moscú.

Blizniouk proveía al prófugo Señor K, el financista de la operación de tráfico, de contactos y facilidades para saltear controles aduaneros y planificaba el envío del cargamento en algún posible viaje de cadetes a Rusia.

Sobre este Señor K se sabe que es un empresario con gran poder adquisitivo. Está prófugo y tiene pedido de captura internacional. Viajó a Buenos Aires en varias ocasiones, pero con apoyo del Gobierno ruso se le impidió el acceso a la sede diplomática.

El policía Iván Blizniouk, descendiente de rusos, se desempeñaba como Inspector de la Policía de la Ciudad. Era especialista en perfiles criminales y seguridad marítima. Se lo acusa de ser un nexo entre traficantes de cocaína de la Capital Federal y de Moscú.

En su domicilio se secuestraron euros, dólares, reales y diamantes. El miércoles, efectivos policiales allanaron la oficina en la que trabajaba Blizniouk. Secuestraron tres computadoras y gran cantidad de documentación. La justicia ordenó este allanamiento al Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), ubicado en Parque Avellaneda (Comuna 9), informaron fuentes del Ministerio de Justicia y Seguridad a este medio.

Blizniouk se recibió de Técnico Universitario en Seguridad Marítima, con orientación en Protección Marítima y Portuaria (PNA). En su momento, viajó a Rusia para cursar una tecnicatura superior en Lingüística y Literatura Rusa y recibió la especialidad en patrullaje y Seguridad Pública en la Universidad de Moscú. También se convirtió en especialista en perfilamiento criminal y terrorismo en la Universidad del Ministerio del Interior de San Petersburgo. Ejerció como docente en el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires.

En conferencia de prensa, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, contó que en diciembre de 2016 se reunió con el embajador ruso en Argentina. Temía que usen la embajada (Rodríguez Peña 1741, Comuna 1) para traficar droga. “Llegamos a la conclusión de que era necesario hacer el recambio de esa droga por algún producto para planificar una entrega vigilada de esa cocaína. Eran las 11 de la noche, lo llamamos al juez (Julián) Ercolini, que vino al Ministerio de Seguridad”.

“Con la colaboración del embajador, que nos dio una llave para entrar por una puerta lateral al lugar donde estaban depositadas las 16 valijas que podían contener droga, efectivos de la Gendarmería no uniformados fueron a identificar si era o no droga. Entró de manera subrepticia la Gendarmería a este anexo de la Embajada, hizo un narcotest y descubrió que era cocaína”, detalló.

El ministerio nacional, la Gendarmería, y la Embajada rusa resolvieron “sacar esas valijas a las tres de la mañana”. “Teníamos que hacer que esas valijas estuvieran en el lugar antes de las seis de la mañana cuando entraba el personal de ordenanza al lugar. Se hizo una operación de sustitución de esa cocaína, que eran 389 kilos, por 389 kilos de harina”, dijo Bullrich.

La funcionaria contó sobre ese 13 de diciembre a la madrugada: “Tuvimos que mandar a personal de la Gendarmería al Mercado Central, porque nadie tenía 389 kilos de harina en un depósito. Se compró la harina, se hicieron paquetes iguales, se los preparó, se los deja antes de las seis en este anexo de la embajada, tratando de que todo fuera exactamente igual. Se habían tomado fotografías para dejar las valijas en el mismo lugar donde estaban, y se le colocó a cada valija un dispositivo de seguimiento”.

“A partir de este cambio, estábamos tranquilos, ya teníamos la droga, y empezó entonces en espejo, una tarea de investigación para ver quiénes eran los responsables de la operación, y se decidió una operación de entrega vigilada. Es decir, esas valijas con harina tenían que llegar a Rusia, que era el destino de la droga”, detalló Bullrich.

En ese sentido, la ministra contó: “Lo que teníamos que hacer era ver cómo estos criminales iban a intentar sacar este cargamento de la Argentina. Fueron varios intentos. Uno fue anulado por el Gobierno de la Ciudad, que sabía que había un policía de la Ciudad involucrado, este señor nacionalizado argentino pero de origen ruso, que intentó organizar un viaje de cadetes y en ese viaje llevar las valijas a Rusia. Ese viaje se frustró”.

“Luego llegó un avión que iba a tener una escala en Letonia, entonces la misma gente de la Embajada rusa lo frustró, la persona que tenía la llave de ese lugar se fue de golpe a Mar del Plata, porque si eso caía en Letonia, no se iba a poder hacer esta entrada vigilada”, explicó Bullrich.

“Con las escuchas logramos armar la organización. El líder de la organización es buscado internacionalmente, y está en Alemania, así que le pedimos ayuda a la policía alemana. Hay dos implicados en Argentina, el primero es un ex funcionario que, con la excusa de que se retiraba, se llevaba estas valijas que eran sus pertenencias. Este señor fue detenido en Rusia, es un ex integrante del servicio diplomático ruso, y cuando él se fue, la organización quedó sin saber cómo llevar este cargamento a Rusia. El policía de la Ciudad, uno de los que ayudaron en la logística, junto con otro detenido, armaron la logística de las valijas, y tenía entrada asidua a la embajada por ser un ciudadano ruso nacionalizado argentino”.

“El 9 de diciembre viajó una comisión de gendarmería cuando se encontró la manera de sacar el cargamento, que viajó como complemento de valija diplomática en un avión del servicio federal de seguridad rusa, que vino a la Argentina. Una vez que llegó allá, Gendarmería detuvo a dos rusos que fueron a retirar las valijas, en la Argentina se detuvo al policía y al otro ciudadano que había armado la logística”, concluyó Bullrich.