Una chica de 15 años fue secuestrada en Flores y apareció muerta en el auto de sus captores: hay dos detenidos

A la menor la privaron de su libertad en la esquina de Carabobo y Bonifacio. La familia pagó un rescate. Los secuestradores eludieron un control en el Acceso Oeste.

Dos personas, de 36 y 40 años, están detenidas por secuestrar a una joven de 15 años en la puerta de un colegio ubicado en Carabobo y Bonifacio, Flores (Comuna 7). Tras una persecusión policial en Ituzaingó que inició por un control de tránsito, la menor fue hallada sin vida dentro del auto usado para cometer el ilícito. Estaba maniatada con un cinturón y con la cara encintada. Murió asfixiada.

La menor fue raptada este martes a las 17.30 en la esquina de Flores. Cerca de las 18.30 los captores llamaron a la familia y pidieron dinero. Ese monto fue pagado, según información policial.

Los captores circulaban por Acceso Oeste con el auto del secuestro, un Fiat Duna rojo, cuando se toparon con un control policial. Como estaban con la menor, que iba en el asiento trasero, se dieron a la fuga.

Los efectivos iniciaron una persecución que terminó en De la Guitarra y la colectora de Acceso Oeste, en Ituzaingó. Detuvieron a los dos secuestradores, pero encontraron a la joven sin vida.

Caterine, tía paterna de la víctima, dijo que uno de los captores es un remisero conocido de la familia: “Lo conocíamos, es remisero en una remisería de Flores, trabaja ahí y nosotros lo veíamos siempre”.

“Ella se volvía caminando pero el hombre la llama y ella le dijo a la amiga ‘uy, me vinieron a buscar’ y se fue. Por eso sospechamos desde el principio que era alguien conocido”, agregó.

Caternine recordó que, tras el secuestro, la amiga de su sobrina describió a esa persona como “bajito, morocho, gordito” y que, luego, con la descripción del auto secuestrado, supieron que se trataba de ese hombre, reprodujo La Prensa.

“Es como si fuera un familiar, allegado, muy conocido de la mamá” de la joven secuestrada, explicó.

La mujer también recordó que una vez iniciado el secuestro, y cuando se estaba por efectivizar el pago del rescate, los delincuentes, que siempre se comunicaron con los padres de Xiomara por el Whatsapp instalado en el celular de la joven, la dejaron hablar con ella.

“Un ratito pudo habar con la mamá, pero no se escuchaba, solo lloraba, como si le taparan la boca”, detalló la mujer. “Si era un conocido era obvio que no la iban a entregar”, concluyó.