Villa Urquiza: un hombre pasará ocho años preso por abusar de su nieta durante una década

El tribunal consideró que hubo “sometimiento gravemente ultrajante, con daño en su salud mental y afección de su desarrollo psico-sexual”.

Un hombre de 84 años que reside en Villa Urquiza (Comuna 12) pasará ocho años en prisión por haber abusado de su nieta durante una década: desde que ella tenía siete años, hasta cumplir los 17. El tribunal confirmó que hubo “sometimiento gravemente ultrajante, con daño en su salud mental y afección de su desarrollo psico-sexual”. Sin embargo, la pena es menor a la esperada.

Detenido un abusador sexual de menores que estaba prófugo de la Justicia

La Sala I de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmó la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº16 que condenó a este acusado. En la causa intervino el fiscal general Fernando Fiszer, a cargo de la Fiscalía General Nº16 ante los Tribunales Orales Criminales y Correccionales.

Si bien los jueces Luis García, María Laura Garrigós de Rébori y Gustavo Bruzzone consideraron que las pruebas rendidas en el juicio eran “contundentes” para sostener la condena del hombre, modificaron la calificación legal que le había fijado el Tribunal, por lo que finalmente la pena fue de ocho años, informó el sitio oficial de los fiscales (Ministerio Público Fiscal de la Nación).

Los hechos ocurrieron en la casa del imputado, en el barrio de Villa Urquiza. Cuando la víctima era una niña, iba a almorzar después del colegio y allí el hombre se aprovechaba. Los abusos continuaron durante la adolescencia, hasta que en junio de 2013 la joven intentó suicidarse. Su madre lo impidió y llamó a un psiquiatra, a quién la víctima le confesó lo que ocurría con su abuelo. Tanto la fiscalía en su alegato como los jueces en su sentencia destacaron el testimonio de la damnificada y el de su madre. Además, contaron con informes psiquiátricos y psicológicos.

Consideraron que los dichos que efectuó su progenitor, quién optó por no creerle a su hija y sí a su padre, “no resisten el menor análisis y si se quiere, resultan una respuesta absurda ante la evidencia que surge de los restantes elementos de prueba antes enunciados”. Para el fiscal, la damnificada tenía miedo a contarlo “porque por un lado nadie le iba a creer y por otro provocaría una ruptura familiar”.

La defensa del hombre presentó un recurso ante la Cámara por considerar que la sentencia resultaba arbitraria. Para los jueces de la Casación, el tribunal de juicio “llevó adelante una adecuada reconstrucción de los sucesos materia de debate”.

Fue condenado, los jueces citaron el alegato que realizó el fiscal Fiszer, donde acusó por “abuso sexual cometido en la modalidad de gravemente ultrajante por su duración, agravado por el vínculo” y había pedido diez años de prisión. No obstante, el Tribunal lo condenó por “corrupción de menores agravada por el vínculo” con la misma pena.

La Fiscalía consideró en su exposición que el hombre cometía los abusos con el fin de “satisfacerse a sí mismo” y que “no había atención en la repercusión que en ella pudiera tener”.

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