El papa Francisco y Flores: renovaron la Plaza General Pueyrredón con juegos inclusivos y un homenaje a Jorge Mario Bergoglio
La renovación del patio de juegos de la Plaza General Pueyrredón en Flores amplió el espacio, incorporó juegos inclusivos y sumó una propuesta lúdica y educativa que rinde homenaje al Papa Francisco, fortaleciendo la identidad cultural y comunitaria del barrio.
La Plaza General Pueyrredón, ubicada en el barrio de Flores (Comuna 7), ya cuenta con un patio de juegos completamente renovado que mejora la funcionalidad, la accesibilidad y la seguridad del espacio, al tiempo que incorpora una propuesta educativa y simbólica en homenaje a Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco.
La intervención se desarrolló en el sector de la plaza sobre la calle Yerbal, entre General José Gervasio Artigas y Fray Cayetano Rodríguez, una zona de alta concurrencia vecinal. Las obras permitieron ampliar el patio de juegos en 230 metros cuadrados y reorganizar su diseño para optimizar la circulación interna y la conexión entre las distintas áreas. Además, el acceso fue reconfigurado y retranqueado hasta la línea del camino central de la plaza, facilitando un ingreso más cómodo y fluido. La calesita, ícono del lugar, se mantuvo en su ubicación original, aunque su entorno fue reordenado para integrarla de manera armónica al conjunto.
El nuevo patio incorpora juegos inclusivos con acceso para sillas de ruedas y paneles lúdicos pensados para estimular la motricidad fina, la cognición y la sensibilidad sensorial. En un fuerte gesto identitario, el espacio fue tematizado como homenaje a Jorge Mario Bergoglio, en vínculo directo con la Basílica de San José de Flores, ubicada frente a la plaza, donde el papa vivió una experiencia decisiva que marcó el inicio de su vocación religiosa.
A través del mangrullo principal y sus elementos periféricos, el diseño incluye referencias simbólicas a distintas etapas de su formación y a valores universales, como San Francisco de Asís, la Orden de los Jesuitas, el Vaticano, la paloma de la paz, la Guardia Suiza y la diversidad. De esta manera, el patio de juegos se transforma no solo en un espacio recreativo, sino también en un entorno lúdico y educativo que refuerza la identidad cultural del barrio.
El equipamiento sumó un mangrullo principal inclusivo y pasante, con trepadores, paneles, toboganes, rampas y puentes, diseñado para garantizar el uso por parte de niñas y niños con movilidad reducida. También se incorporó un mangrullo de menor escala destinado a la primera infancia, con propuestas adaptadas y seguras. Todas las estructuras son permeables y recorribles, lo que asegura buena visibilidad y control desde distintos puntos del sector.
La organización del espacio aprovechó la división natural que genera la calesita, diferenciando un área más dinámica para niños mayores y un sector más tranquilo orientado a la primera infancia. Finalmente, el solado fue reemplazado por caucho continuo con un diseño colorido, que mejora la seguridad y refuerza la identidad visual del patio de juegos dentro de la plaza.






