Publicado el 20 de agosto de 2026|

La Ciudad incorpora la inteligencia artificial a la currícula obligatoria de las escuelas

La medida alcanza a estudiantes de primaria y secundaria y propone una incorporación gradual de contenidos para aprender a comprender, utilizar y cuestionar las herramientas de inteligencia artificial. La iniciativa también aborda riesgos como las alucinaciones, los sesgos algorítmicos y las deepfakes.

inteligencia aula

Foto: GCBA

La Ciudad de Buenos Aires incorporó la alfabetización en inteligencia artificial y la protección digital como contenidos obligatorios de la currícula de las escuelas primarias y secundarias. La medida busca que los estudiantes desarrollen herramientas para comprender cómo funciona esta tecnología, utilizarla de manera crítica y responsable y reconocer sus principales riesgos.

La iniciativa forma parte del Plan Buenos Aires Aprende y de la política de Protección Digital Infantil y Adolescente. Según datos de Kids Online Argentina, el 58% de los chicos de entre 9 y 17 años utiliza herramientas de inteligencia artificial y dos de cada tres las emplean para realizar tareas escolares.

Frente a ese escenario, el Gobierno porteño plantea que el acceso a conocimientos sobre IA no dependa de la escuela a la que asistan los estudiantes, del acompañamiento familiar o de la iniciativa individual, sino que forme parte de los contenidos que atraviesan toda la trayectoria educativa.

Una incorporación gradual desde la primaria

La enseñanza de inteligencia artificial se realizará de manera progresiva y con acompañamiento de los equipos docentes. Durante los primeros años de la primaria, los alumnos aprenderán qué es la IA, dónde aparece en la vida cotidiana y cuáles son sus principales riesgos, sin interactuar directamente con estas herramientas.

En 1°, 2° y 3° grado, el objetivo estará centrado en reconocer sus usos y riesgos. A partir de 4° grado se incorporará una exploración más cercana, primero de manera grupal y guiada y luego individual y supervisada.

Entre las actividades previstas aparecen la generación de infografías, el uso de asistentes conversacionales para la escritura y la producción de podcasts vinculados con contenidos trabajados en clase. También podrán utilizar asistentes de escritura para elaborar borradores de cuentos o textos informativos que luego serán revisados y reescritos de manera colaborativa.

En secundaria, una utilización con mayor autonomía

En el nivel secundario, la propuesta avanza hacia un uso más autónomo de las herramientas de inteligencia artificial. En 1° y 2° año se trabajará especialmente sobre el uso criterioso de estas tecnologías, mientras que entre 3° y 5° año los estudiantes comenzarán procesos de cocreación.

La IA podrá utilizarse, por ejemplo, para analizar textos históricos o científicos y obtener resúmenes o preguntas que sirvan como punto de partida para debates. También se prevé el uso de generadores de imágenes y videos en proyectos interdisciplinarios de materias como Biología, Arte y Ciudadanía Digital.

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, explicó que la incorporación busca construir un proceso progresivo en el que aumenten el criterio y la autonomía de los estudiantes.

“No se trata de un salto entre no usar y usar la IA, sino de un recorrido pedagógico donde lo que crece es el criterio y la autonomía de los estudiantes”, afirmó Miguel.

El foco estará puesto en los riesgos

Además de enseñar las posibilidades de estas herramientas, la currícula incluirá contenidos vinculados con sus limitaciones y riesgos. Entre ellos se encuentran las “alucinaciones”, que son respuestas generadas por sistemas de IA que pueden parecer coherentes pero contener información incorrecta, inexacta o inventada.

También se abordarán los sesgos algorítmicos, que pueden producir resultados injustos o parciales a partir de los datos utilizados para entrenar los sistemas o de decisiones tomadas durante su diseño.

Otro de los conceptos que formará parte de la enseñanza serán las deepfakes, contenidos audiovisuales manipulados mediante inteligencia artificial que pueden simular situaciones o declaraciones que nunca ocurrieron.

De esta manera, la Ciudad busca que los estudiantes no sean únicamente usuarios de nuevas tecnologías, sino que puedan comprender cómo funcionan, cuestionar sus resultados y tomar decisiones informadas frente a su utilización.

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