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Condenan a 20 años de prisión a un maestro de un colegio de Villa Devoto por delitos sexuales contra menores

Fue declarado culpable de abuso sexual con acceso carnal agravado, grooming, tenencia de material de abuso sexual infantil y suministro de material pornográfico a un menor de edad.

Publicado el 30 de junio de 2023|
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El maestro del Colegio de Educación Primaria “Abel Ayerza”, quien se encontraba en prisión preventiva desde el año 2020, momento en que se inició la investigación y se lo encontró junto a un exalumno menor de edad durmiendo en la misma cama, fue condenado a 20 años de prisión.

El veredicto fue dictado por el Tribunal Colegiado de la Justicia PCyF de la Ciudad, compuesto por la Dra. Natalia Ohman, Dra. Gabriela Zangaro y Dr. Ricardo Baldomar, titulares de los Juzgados PCyF 17, 22 y 26, respectivamente, luego del juicio oral que se llevó a cabo durante todo el mes de junio.

El caso se inició en el mes de mayo de 2020 -en pleno aislamiento social y preventivo por la pandemia Covid19- cuando la madre de un niño de 12 años que era alumno del imputado, descubrió en el celular de su hijo mensajes de índole sexual que el hombre le mandaba, así como fotos de sus genitales, que fueron aportadas como pruebas a la causa.

Ante la denuncia, la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas de la Ciudad (UFEDYCI), a cargo de la Dra. Daniela Dupuy, solicitó una orden de allanamiento y la detención del docente, quien fue sorprendido en la cama junto a un ex alumno de 14 años, por personal del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal y la Policía de la Ciudad, por lo que la fiscal, luego de una profusa investigación, lo imputó por abuso sexual con acceso carnal agravado, y pidió su prisión preventiva.

Lo expuesto, tomó estado público y permitió individualizar 21 personas –menores de edad al momento de los hechos- que habían sufrido ataques a su integridad sexual por parte del imputado.

Si bien el juicio se ciñó a hechos vinculados a 8 víctimas menores de edad, lo cierto es que producto de la investigación se lograron individualizar muchas más, algunas contemporáneas al momento de la detención y otras que se correspondían a sucesos que tuvieron lugar durante los años ´90.

Respecto de estos últimos el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad declaró su prescripción, sin embargo, en virtud a su derecho a ser oídos, como así también el llamado juicio a la verdad, sus declaraciones fueron admitidas durante el debate.

En el transcurso de la investigación, las víctimas menores declararon bajo la modalidad de cámara gesell, y también lo hicieron padres, docentes y directivos escolares, médicos, psicólogos y psiquiatras. Por otro lado, especialistas informáticos del Cuerpo de Investigaciones Judiciales del MPF analizaron la evidencia digital que fue secuestrada de los dispositivos del imputado, y también aquella que fue aportada por las propias víctimas. Todo lo cual permitió demostrar la veracidad de las denuncias.

Con ello, la Fiscalía pudo establecer cuál fue el modus operandi que el imputado desplegó con cada una de sus víctimas, desde sus inicios como encargado de la enseñanza en los años 90´ hasta el momento de su detención, mayo de 2020.

En su actividad como docente, siempre tuvo a cargo la enseñanza de alumnos de 6to y 7mo grado. Así, la totalidad de sus víctimas fueron adolescentes varones de entre 12 y 15 años edad sobre quienes ejerció distintos delitos que afectaron su integridad sexual. A su vez, a lo largo de los años, el imputado ha ido adaptando su accionar de acuerdo al avance de las tecnologías.

Según sostuvo la Fiscalía porteña, el modus operandi consistía en escoger a sus víctimas entre los alumnos que tenía a su cargo, siendo el grado de vulnerabilidad emocional de cada uno de ellos uno de los principales denominadores.

Finalizada la escolaridad primaria, el imputado estrechaba su relación con los menores, manteniendo una fluida relación por medios de mensajería instantánea como Facebook, Whatsapp y llamados telefónicos, al tiempo que los invitaba a su domicilio, donde los proveía de bebidas alcohólicas y estupefacientes, libre acceso a material de índole sexual y donde los incitaba a realizar actividades sexuales frente a él.

La relación de amor y entrega total que generaba con los alumnos –a quienes hacía sentir únicos y especiales – la extendía siempre a sus padres, a quienes dejaba tranquilos y eso lo ponía en un rol de líder, referente y contenedor que le permitió fácilmente – y durante décadas – disfrazar, esconder, tapar, y que nadie, absolutamente nadie, pudiera siquiera sospechar los delitos aberrantes de abuso sexual y acoso virtual que cometía, en algunos casos utilizando tecnología, en otros, también, llevándolos a la casa para abusar de ellos.

Entre la gran cantidad de elementos probatorios, se escucharon los testimonios de las víctimas, así como los registros de las conversaciones por WhatsApp y los archivos con contenido de abuso sexual infantil que el imputado enviaba a los menores.

En relación con esto, la fiscal refirió que el testimonio de los padres de los niños, lo expuesto por los propios menores, la contundencia profesional de los expertos psicólogos, médicos, y la intachable trazabilidad del tratamiento de la evidencia digital, no hicieron más que comprobar fehacientemente el plan criminal del imputado.

Finalmente, la Fiscalía especializada en delitos informáticos del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, solicitó la pena de 40 años por considerarlo autor de los delitos de grooming, abuso sexual agravado por ser el encargado de la educación, suministro de material de abuso sexual simple a menores de 14 años, abuso sexual con acceso carnal agravado, suministro de drogas y tenencia de material de abuso sexual infantil. Asimismo, requirió su inhabilitación absoluta para ejercer su profesión y que continúe en prisión preventiva hasta que la sentencia quede firme.

Hoy se escuchó el veredicto del Tribunal Colegiado de PCYF, compuesto por la Dra. Natalia Ohman, Gabriela Zangaro y Ricardo Baldromar, que resolvió condenar al imputado a 20 años de prisión por los delitos de abuso sexual agravado, abuso sexual con acceso carnal agravado, grooming, tenencia de material de abuso sexual infantil y suministro de material pornográfico a un menor de edad

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