Hipotecas en baja y ventas estables: cómo se mueve el mercado inmobiliario de CABA
En los primeros siete meses del año se registraron 35.528 escrituras, apenas 1,8% menos que en el mismo período de 2025. En cambio, las operaciones con crédito hipotecario disminuyeron 36%.
El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires mantiene un nivel de actividad relativamente estable, aunque con una marcada diferencia entre las operaciones de compraventa y aquellas realizadas mediante financiamiento hipotecario.
Según los datos difundidos por el Colegio de Escribanos porteño, durante los primeros siete meses de 2026 se concretaron 35.528 escrituras de compraventa, un 1,8% menos que en igual período del año pasado.
Julio registró 6.051 operaciones, lo que significó una baja interanual del 9%, pero un incremento del 1,02% respecto de junio, cuando se habían contabilizado 5.990 escrituras. El monto total involucrado en las transacciones de julio alcanzó los $1.068.467 millones, con una suba interanual del 9,37%.
En paralelo, el crédito hipotecario mostró un comportamiento considerablemente más débil. En julio se firmaron 959 escrituras con hipoteca, un 31,2% menos que en el mismo mes de 2025. En el acumulado de enero a julio se contabilizaron 5.111 operaciones, lo que representa una disminución del 36% interanual.
Leve aumento de los valores en dólares
El relevamiento también refleja una moderada recuperación de los precios medidos en moneda estadounidense. El valor promedio de las operaciones de julio fue de $176.577.070, equivalente a unos US$116.967 según el tipo de cambio oficial promedio.
El monto medio avanzó 20,2% en pesos respecto de un año atrás, mientras que en dólares registró un incremento del 1,8%.
Desde el Colegio de Escribanos porteño señalaron que el comportamiento de julio confirma que la actividad conserva una base importante, aunque el menor dinamismo de las hipotecas marca una diferencia respecto del resto del mercado.
La consultora LCG, por su parte, describió el escenario como una recuperación moderada y desigual. Entre los factores que explican esa heterogeneidad aparecen las diferencias entre barrios y entre viviendas nuevas y usadas: según su análisis, las unidades a estrenar tienen en promedio valores 30% superiores a las usadas, con diferencias que pueden ser todavía mayores en determinados barrios.
El stock disponible de propiedades usadas también podría condicionar la recuperación del sector. En este contexto, una parte importante de las operaciones continúa dependiendo de compradores que cuentan con ahorros propios, mientras el financiamiento hipotecario pierde participación.
Así, el mercado porteño presenta un escenario dispar: las compraventas se mantienen cerca de los niveles del año anterior, mientras que el retroceso del crédito aparece como uno de los principales obstáculos para una recuperación más amplia de la actividad inmobiliaria.






