Publicado el 28 de agosto de 2026|

La comunidad educativa deberá hacerse cargo de reparar los daños intencionales

El nuevo protocolo del Gobierno porteño establece que los daños intencionales que no requieran atención urgente, como grafitis o roturas de bancos, puertas y baños, deberán ser reparados por la propia comunidad educativa, junto con la cooperadora escolar.

escuela frente

Foto: GCBA

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estableció un nuevo protocolo de cuidado para las escuelas porteñas que, entre otros puntos, dispone que los daños provocados intencionalmente y que no requieran una intervención urgente deberán ser reparados por la propia comunidad educativa.

La medida forma parte del denominado “Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos”, creado por el Ministerio de Educación porteño para establecer pautas comunes de orden, limpieza y mantenimiento en escuelas de todos los niveles y modalidades, tanto estatales como privadas.

El nuevo esquema contempla que, ante situaciones como grafitis en paredes o bancos, roturas intencionales de mobiliario, puertas o daños en los baños, el equipo de conducción de cada establecimiento deberá definir junto con la cooperadora escolar una estrategia para reparar o subsanar los desperfectos.

Entre las alternativas planteadas por la Ciudad aparecen las denominadas “jornadas de reparación y recuperación”, que podrán contar con participación de los estudiantes. De esta manera, el protocolo busca que las consecuencias de los actos de vandalismo no recaigan exclusivamente sobre los mecanismos habituales de mantenimiento escolar.

La disposición diferencia estos casos de aquellos daños que requieran una atención inmediata. El nuevo criterio se aplicará especialmente sobre las acciones intencionales, individuales o grupales, que puedan ser abordadas dentro de la propia institución.

La Ciudad apunta a desalentar el vandalismo

El Gobierno porteño sostiene que la medida busca generar un mayor sentido de responsabilidad y pertenencia entre los estudiantes y el resto de la comunidad educativa.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, afirmó que durante años se instaló la idea de que “romper, ensuciar o no cumplir las reglas daba lo mismo” porque siempre existía otra persona encargada de hacerse cargo.

“Nosotros creemos en una educación con cultura del orden y respeto por las reglas. Una educación donde los chicos aprendan desde el principio que no da todo lo mismo”, sostuvo Macri.

La ministra de Educación, Mercedes Miguel, explicó que el objetivo es extender a todo el sistema prácticas que ya se desarrollaban en algunas escuelas. Según señaló, el cuidado de los espacios también forma parte del proceso de formación de los alumnos.

Qué daños contempla el nuevo protocolo

El marco elaborado por la Ciudad menciona distintas situaciones que podrán quedar bajo responsabilidad de la comunidad educativa cuando se trate de daños intencionales que no requieran intervención urgente.

Entre ellas se encuentran:

Grafitis en paredes y mobiliario.
Rotura intencional de bancos.
Daños en puertas.
Deterioros provocados deliberadamente en baños.
Daños en otros espacios comunes de la escuela.

En estos casos, las autoridades escolares deberán trabajar junto con la cooperadora para determinar cómo realizar las reparaciones. El protocolo plantea que los estudiantes puedan participar activamente de algunas de estas tareas como parte de las estrategias educativas vinculadas con el cuidado.

El protocolo también establece tareas de cuidado

Además de las reparaciones, el nuevo marco establece que alumnos, docentes y personal escolar deberán contribuir al mantenimiento del orden y la limpieza de aulas, patios, comedores y espacios comunes.

Entre las propuestas figuran los “Embajadores del cuidado”, mediante los cuales los cursos asumirán de forma rotativa la responsabilidad de controlar determinados sectores de la escuela, y los “Últimos minutos para el cuidado del espacio”, destinados a revisar y ordenar el lugar utilizado antes del cambio de actividad o del cierre de la jornada.

También se contempla la creación de estaciones ambientales, campañas de despapelización, murales estudiantiles, huertas y jardines de polinizadores y jornadas de recuperación de mobiliario.

Un estudio detectó una relación entre clima escolar y vandalismo

La medida se apoya además en un diagnóstico realizado por el Ministerio de Educación porteño junto con la Universidad de San Andrés sobre las conductas relacionadas con el cuidado de la infraestructura escolar.

El relevamiento incluyó a 3.000 estudiantes de primero a tercer año de 42 escuelas secundarias, distribuidas en las 15 comunas de la Ciudad, además de entrevistas con directivos, docentes, preceptores y auxiliares.

Según el diagnóstico presentado por el Gobierno porteño, en las instituciones donde existe un mayor respeto mutuo aumentan las conductas de cuidado y disminuyen los daños. También se observó que los estudiantes que sienten mayor identificación y orgullo por su escuela muestran una mayor predisposición a protegerla.

Con el nuevo protocolo, la Ciudad busca trasladar ese principio a la práctica: ante determinados actos de vandalismo, la reparación ya no quedará únicamente como una tarea externa de mantenimiento, sino que deberá ser afrontada por la propia comunidad educativa del establecimiento.

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