Proponen declarar Sitio de Interés Cultural a Acuario Bar, en el Microcentro porteño
El proyecto presentado en la Legislatura busca reconocer al espacio gastronómico de Paraguay y Suipacha por su aporte cultural y por funcionar en la planta baja de la histórica Casa de Estudios para Artistas, una obra de Antonio Bonet.
La Legislatura porteña recibió un proyecto para declarar Sitio de Interés Cultural a Acuario Bar, ubicado en Paraguay 900 esquina con Suipacha (Comuna 1), por su aporte a la vida cultural, social y gastronómica de la Ciudad y por funcionar en uno de los edificios emblemáticos de la arquitectura moderna argentina.
La iniciativa corresponde a la legisladora Manuela Thourte y fue presentada este lunes 28 de septiembre bajo el expediente 3026-D-2026. El proyecto también propone colocar una placa en el establecimiento para dejar constancia del reconocimiento.
El principal fundamento de la iniciativa está vinculado con el inmueble donde funciona el bar: la Casa de Estudios para Artistas, proyectada en 1938 por el arquitecto catalán Antonio Bonet Castellana junto con los arquitectos argentinos Abel López Chas y Ricardo Vera Barros y construida en 1939.
El edificio es considerado una obra relevante de la arquitectura moderna argentina y está vinculado con el surgimiento del Grupo Austral, colectivo de arquitectos de vanguardia que tuvo un papel destacado en la renovación de la arquitectura del país.
La Casa de Estudios fue concebida originalmente para albergar talleres y estudios destinados a artistas, combinando espacios de trabajo, vivienda y encuentro. Entre sus características se destacan las formas curvas, superficies vidriadas, ladrillos de vidrio, parasoles y ambientes de distintas alturas. Los pisos superiores fueron proyectados como ateliers, mientras que la planta baja incorporó locales comerciales.
El inmueble cuenta con protección patrimonial en la Ciudad y en 2008 fue declarado de Interés Histórico Arquitectónico Nacional.
De acuerdo con los fundamentos del proyecto, Acuario Bar funciona actualmente en la planta baja del edificio y propone una combinación de gastronomía, vinos, coctelería, diseño, música y encuentros sociales.
El espacio fue creado por los hermanos Lucila, Jules y Mateo García de Onrubia, con la intención de desarrollar un bar de identidad porteña y contemporánea.
La elección del Microcentro como ubicación, según se plantea en la iniciativa, apunta a recuperar la actividad del área más allá del horario de oficina. En ese sentido, el bar es presentado como una propuesta que busca generar nuevas circulaciones y espacios de encuentro en una zona que atraviesa un proceso de transformación.
El proyecto también destaca que la intervención realizada para instalar el establecimiento procuró conservar elementos característicos de la construcción, de manera que la nueva actividad gastronómica conviva con las formas y componentes arquitectónicos del inmueble.
Los fundamentos señalan que la reutilización de edificios patrimoniales permite mantenerlos activos y vinculados con las nuevas generaciones. En este caso, la propuesta legislativa plantea que Acuario Bar contribuye a que la Casa de Estudios para Artistas continúe integrada a la vida cotidiana del centro porteño.
La iniciativa también recupera la historia cultural del área y menciona la circulación de artistas, arquitectos e intelectuales que caracterizó al Microcentro durante distintas etapas del siglo XX, además de fenómenos como la Manzana Loca y la actividad vinculada al Instituto Di Tella.
En ese contexto, el proyecto sostiene que Acuario Bar se incorpora a esa tradición desde una propuesta contemporánea, al funcionar como espacio de encuentro entre gastronomía, música, arte y otras expresiones creativas.








