Publicado el 16 de septiembre de 2026|

La Legislatura porteña analiza un proyecto para modificar la secuencia de los semáforos

La iniciativa propone que el amarillo se utilice exclusivamente antes del rojo y contempla un intervalo de “todo rojo” cuando las características de la intersección lo requieran. El proyecto fue presentado por la legisladora Silvia Imas y todavía no tiene comisión asignada.

semaforo

Foto: La Nación

Un proyecto de ley ingresado en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires propone incorporar al Código de Tránsito y Transporte una regulación específica sobre la secuencia de las indicaciones luminosas de los semáforos. La iniciativa establece que el amarillo debe aparecer únicamente al finalizar la fase verde y antes del rojo, mientras que el siguiente verde debería encenderse directamente desde el rojo.

El proyecto fue presentado por la legisladora Silvia Imas. De acuerdo con el registro parlamentario, al momento de su ingreso todavía se encontraba a la espera de la asignación formal de las comisiones que deberán intervenir en su tratamiento.

La propuesta incorpora como artículo 2.3.18 del Anexo A de la Ley 2.148 —Código de Tránsito y Transporte de la Ciudad— una descripción de la secuencia que deberían cumplir los semáforos reguladores de las intersecciones entre vehículos y peatones.

Según el texto, la luz verde habilita el paso; el amarillo fijo se enciende exclusivamente al finalizar la fase verde y tiene como función anunciar el inmediato encendido del rojo; y el rojo prohíbe el paso.

El proyecto también incorpora la posibilidad de establecer un intervalo denominado “todo rojo”. Se trata de un período durante el cual los semáforos de una misma intersección muestran simultáneamente la luz roja para permitir el despeje completo del cruce antes de habilitar el movimiento siguiente.

Una vez finalizado ese intervalo, el proyecto establece que el verde del movimiento siguiente debe encenderse directamente desde el rojo. La duración de cada fase e intervalo quedaría a criterio de la autoridad de aplicación, que deberá contemplar factores como el ancho de la calzada, la velocidad máxima permitida, la geometría de la intersección y las condiciones de circulación vehicular y peatonal.

Un plazo de 365 días

La iniciativa establece además un plazo de 365 días desde la entrada en vigencia de la eventual ley para adecuar la programación de los semáforos existentes.

En el caso de las nuevas instalaciones, renovaciones o reprogramaciones que se realicen después de la entrada en vigencia, el proyecto dispone que deberán ajustarse a la nueva secuencia desde su puesta en funcionamiento.

Los fundamentos de la iniciativa

En los fundamentos, Imas sostiene que actualmente el Código de Tránsito y Transporte porteño no establece de manera específica el orden temporal en que deben sucederse las distintas indicaciones luminosas de los semáforos.

El proyecto toma como referencia la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial 24.449 y el Sistema de Señalización Vial Uniforme, y plantea que la luz amarilla tiene una función de advertencia sobre la finalización del paso habilitado y el posterior encendido del rojo.

A partir de esa interpretación, los fundamentos cuestionan la utilización del amarillo como señal previa al verde. Según sostiene el texto, esa modalidad puede generar una expectativa de avance anticipado por parte de los vehículos detenidos, mientras todavía se encuentra habilitado el tránsito transversal.

La iniciativa plantea que el intervalo de “todo rojo” puede funcionar como mecanismo para permitir el despeje de la intersección antes de habilitar el movimiento siguiente. En los fundamentos también se señala que la coordinación de las fases busca reducir situaciones de conflicto entre las distintas corrientes de tránsito.

El proyecto menciona además que distintas ciudades argentinas utilizaron históricamente el amarillo previo al verde y que algunas de ellas dejaron de emplearlo en procesos de modernización de sus sistemas semafóricos.

En ese sentido, los fundamentos plantean la necesidad de mantener un lenguaje uniforme en la señalización vial, de modo que las indicaciones luminosas tengan el mismo significado para quienes circulan por distintas jurisdicciones.

La iniciativa todavía debe atravesar el procedimiento legislativo correspondiente. En el sistema parlamentario de la Legislatura porteña figura actualmente como proyecto de ley, sin comisión asignada y con el último movimiento registrado el 15 de septiembre de 2026.

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